lunes, 29 de enero de 2007

Mieloma múltiple

El mieloma múltiple (MM) afecta fundamentalmente al hueso (especialmente al cráneo), la médula ósea y el riñón. Representa una proliferación maligna de células derivadas de los linfocitos B que sintetizan y secretan inmunoglobulinas. El diagnóstico se basa en la radiología, en una prueba para la proteinuria de Bence-Jones específica del MM, en la determinación de la presencia de células plasmáticas anormales en la médula ósea y en la inmunoelectroforesis. El tratamiento del MM se basa en los trasplantes de médula ósea, la radioterapia, la quimioterapia convencional o la poliquimioterapia y la inmunoterapia. Los pacientes tratados sobreviven 28-43 meses por término medio (Ludwig y Kuhrer 1994).
La incidencia del MM aumenta de forma acentuada con la edad. En la población negra norteamericana, en la Martinica y entre los maoríes de Nueva Zelanda se ha observado una elevada tasa de incidencia anual normalizada por edades (5-10 por 100.000 en hombres y 4-6 por 100.000 en mujeres). Numerosas poblaciones chinas, indias, japonesas y filipinas tienen tasas bajas (menos de 10 por 100.000 personas-año en hombres y menos de 0,3 por 100.000 personas-año en mujeres) (Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer 1992). La incidencia del mieloma múltiple ha ido aumentando en Europa, Asia, Oceanía y en las poblaciones blanca y negra de Estados Unidos desde la década de 1960, pero el incremento ha tendido a estabilizarse en varios países europeos (Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer 1993).
En todo el mundo se observa de modo casi uniforme una incidencia mayor de MM en los varones. Este exceso suele ser del orden del 30-80 %.
Se han publicado agrupamientos de casos familiares y de otros tipos de MM, pero las pruebas sobre la causa de esos agrupamientos no son concluyentes. La mayor incidencia en los negros norteamericanos que en la población blanca indica una posible diferencia en la sensibilidad del huésped entre esos grupos de población, que podría ser de tipo genético. En ocasiones se han asociado trastornos inmunológicos crónicos con un mayor riesgo de MM. Los datos sobre la distribución del MM por clases sociales son limitados y poco fiables, y no permiten extraer conclusiones sobre posibles gradientes.

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