Salud y Seguridad Industrial

martes, 30 de septiembre de 2014

Utilización eficaz de los recursos.

Debido a que son normalmente limitados, las pequeñas empresas tienden a ser más eficientes en la utilización de sus recursos. Es más probable que acudan a recursos de la comunidad, tales como los ofrecidos por los organismos de salud y sociales de voluntariado, de la Administración y empresariales, hospitales y centros escolares, en busca de medios poco onerosos para facilitar información y educa- ción a los trabajadores y a sus familias (véase la Figura 15.6).

lunes, 29 de septiembre de 2014

Accesibilidad de los altos directivos

En una organización más pequeña, la dirección es más accesible y su trato con los traba- jadores es más familiar, con lo que es más probable que la dirección sea más consciente de sus problemas y necesidades personales. Además, cuanto menor es la organización, más rápidamente el propietario/consejero delegado se verá envuelto, inmediatamente, en la toma de decisiones sobre las nuevas actividades del programa, evitándose los efectos, a menudo absurdos, de la burocracia que puede encontrarse en las grandes organizaciones. En una pequeña empresa, dicha persona clave está más capacitada para recabar el apoyo de la alta dirección, tan vital para el éxito de los programas de promoción de la salud en el lugar de trabajo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Receptores en la piel lampiña (II)

El principal componente del corpúsculo es un núcleo externo formado por material celular que contiene espacios llenos de líquido. El propio núcleo externo está rodeado por una cápsula en la que penetra un canal central y una red capilar. A través del canal pasa una fibra nerviosa mielinizada simple de 7 a 1 m de diámetro, que se convierte en una terminación nerviosa larga no mielinizada que se hunde profundamente en el centro del corpúsculo. El axón terminal es elíptico y posee ramificaciones.
El corpúsculo de Pacini es un receptor de adaptación rápida. Cuando se somete a presión mantenida, produce un impulso sólo al principio y al final del estímulo. Responde a vibraciones de alta frecuencia (de 80 a 400 Hz) y es más sensible a las vibra- ciones de alrededor de 250 Hz. Con frecuencia, estos receptores responden a las vibraciones transmitidas a lo largo de huesos y tendones y, debido a su sensibilidad extrema, pueden activarse tan sólo con un soplo de aire sobre la mano (Martin 1985). Además de los corpúsculos de Pacini, hay otros receptores de adaptación rápida en la piel lampiña. La mayoría de los investi- gadores creen que son los corpúsculos de Meissner, que se loca- lizan en las papilas dérmicas. Este receptor responde a vibraciones de baja frecuencia, de2a 40 Hz,y está formado por las ramas terminales de una fibra mielinizada de mediano tamaño cubierta por una o varias capas de unas células que parecen ser células de Schwann modificadas, denominadas células laminares. Las neuritas del receptor y de las células lami- nares pueden conectarse con una célula basal de la epidermis (Figura 11.23).
Si el corpúsculo de Meissner se inactiva de forma selectiva mediante la inyección de un anestésico local a través de la piel, se pierde el sentido de aleteo o de vibración de baja frecuencia. Esto indica un complemento funcional a la capacidad receptora de alta frecuencia de los corpúsculos de Pacini. Juntos, estos dos receptores aportan las señales nerviosas suficientes para que la sensibilidad humana abarque un amplio margen de vibraciones

(Mountcastle y cols. 1967).


sábado, 27 de septiembre de 2014

Receptores en la piel lampiña (I)

La relación de la estructura anatómica de un receptor con las señales nerviosas que genera es más marcada en los receptores grandes fácilmente manipulables y con terminaciones corpuscu- lares o encapsuladas. Los corpúsculos de Pacini y de Meissner se conocen particularmente bien; estos, como las terminaciones capilares comentadas antes, transmiten sensaciones de vibración. El corpúsculo de Pacini tiene un tamaño suficiente para verlo
a simple vista, con lo que resulta sencillo asociar el receptor a una respuesta nerviosa específica. Se localizan en la dermis, generalmente alrededor de tendones o articulaciones, en una estructura en forma de cebolla que mide 0,5  1,0 mm. Se continúa con una de las fibras aferentes más largas del orga- nismo, con un diámetro de 8 a 13 m y una velocidad de conducción de 50 a 80 metros por segundo. Su anatomía, estu- diada con microscopía óptica y electrónica, es bien conocida.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Receptores capilares

Un pelo típico está cubierto por una red de terminaciones nerviosas ramificadas a partir de cinco a nueve axones mielinizados. (Figura 11.22). En los primates, estas terminales se clasi- fican en tres categorías: terminaciones lanceoladas, fusiformes y papilares. Los tres tipos son de adaptación rápida, de forma que la inclinación mantenida del pelo sólo causa impulsos nerviosos cuando se produce el movimiento. Por tanto, estos receptores son muy sensibles a los estímulos de movimiento o vibratorios, pero ofrecen escasa o nula información sobre la presión o el tacto constantes.
Las terminaciones lanceoladas salen de una fibra muy mielini- zada que forma una red alrededor del pelo. Las neuritas terminales pierden su cobertura habitual de células de Schwann y se abren camino entre las células de la base del pelo.
Los axones rodeados de células de Schwann forman termi- nales fusiformes. Estas ascienden hasta el tallo del pelo inclinado y terminan en un grupo semicircular justo debajo de un glán- dula sebácea o productora de grasa. Las terminaciones papilares se diferencian de los terminales fusiformes porque en vez de terminar sobre el tallo del pelo, acaban como terminaciones nerviosas libres alrededor del orificio del pelo.
Es probable que existan diferencias funcionales entre los tipos de receptores capilares. Esto se explica en parte por las diferencias estructurales en relación con la forma en que los nervios terminan sobre el tallo del pelo y, en parte, por las diferencias en el diámetro de los axones, ya que los axones de diámetros diferentes conectan con estaciones centrales diferentes. Con todo, las funciones de los receptores en la piel con vello continúan siendo objeto de estudio.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Receptores que responden a la vibración y al movimiento de la piel

A diferencia de los mecanorreceptores de adaptación lenta, los receptores de adaptación rápida permanecen silentes durante la indentación cutánea mantenida. Sin embargo, son adecuados para las señales de vibración y de movimiento de la piel. Se señalan dos categorías: los receptores de la piel con vello, que se asocian a cada pelo; y los que forman terminaciones corpuscu- lares en la piel lampiña o sin pelo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Receptores que responden a la presión cutánea constante (III)

Al igual que la célula de Merkel, un segundo receptor de adaptación lenta sirve también a la piel para señalar la magnitud y la duración de la presión cutánea constante. Este receptor, de tamaño microscópico y conocido como receptor de Ruffini, está formado por un grupo de neuritas que salen de una fibra mieli- nizada y están encapsuladas por células de tejido conectivo. Dentro de la estructura capsular hay fibras que aparentemente transmiten sensaciones cutáneas locales distorsionadas a las neuritas, que a su vez producen los mensajes que se envían por las vías nerviosas hasta el sistema nervioso central. La presión sobre la piel provoca una descarga mantenida de impulsos nerviosos; como sucede con la célula de Merkel, la frecuencia de los impulsos es proporcional a la intensidad del estímulo.
A pesar de estas similitudes, existe una diferencia fundamental entre las células de Merkel y los receptores de Ruffini. La esti- mulación de estos últimos provoca una sensación; en cambio, la estimulación de las cúpulas táctiles que contienen células de Merkel no produce una sensación consciente; la cúpula táctil es, por tanto, un receptor misterioso, porque no se conoce su papel real en la función nerviosa. Por tanto, se cree que los receptores de Ruffini son los únicos capaces de generar las señales nerviosas necesarias para la percepción sensorial de la presión o del tacto constante. Además, se ha demostrado que los receptores de adaptación lenta de Ruffini son los que permiten al ser humano evaluar la presión cutánea en una escala de intensidad.