El servicio de salud en el trabajo forma parte integrante del aparato productivo de la empresa, y debe coordinar estrecha- mente sus actividades con los servicios de higiene, seguridad, educación sanitaria, promoción de la salud en el trabajo y otros cuando estos servicios actúan separadamente. Además, debe colaborar con todos los servicios en el funcionamiento de la empresa: administración de personal, finanzas, relaciones con los trabajadores, planificación y diseño, ingeniería de producción, mantenimiento de las instalaciones, etc. No debe haber obstá- culos para acceder a cualquier departamento de la empresa cuando se trate de cuestiones de salud y seguridad de los trabaja- dores. Al mismo tiempo, el servicio de salud en el trabajo debe tener en cuenta las necesidades y restricciones de los restantes departamentos. Y, si no depende de un alto directivo, debe tener el privilegio del acceso directo a la alta dirección en los casos en que no se preste la debida consideración a recomendaciones importantes sobre la salud de los trabajadores.
Para funcionar eficazmente, el servicio de salud en el trabajo necesita el apoyo de la empresa, la dirección, los trabajadores y sus representantes. Los instrumentos de la OIT (OIT 1981a,
1981b, 1985a y 1985b) exigen a la empresa y a los trabajadores que cooperen y participen en la ejecución de las medidas organi- zativas y de otra índole relativas a los servicios de salud en el trabajo de forma igualitaria. La empresa debe colaborar con el servicio de salud en el trabajo para conseguir sus objetivos, especialmente de las siguientes formas:
• proporcionando información general sobre la salud y la seguridad profesional en la empresa;
• proporcionando información sobre cualquier factor que afecte
a la salud de los trabajadores, bien sea conocido o se sospeche su existencia;
• proporcionar a los servicios de salud en el trabajo los recursos adecuados en cuanto a instalaciones, equipos y suministros, así comopersonalcualificado;
• dotar al servicio de salud en el trabajo de la autoridad nece- saria para realizar sus funciones;
• permitir el libre acceso a todas las dependencias e instalaciones de la empresa (incluidas fábricas separadas y servicios de campo) y proporcionar información sobre los planes de cambios en los equipos y suministros de producción, así como en los procesos y la organización del trabajo, de modo que puedan adoptarse medidas preventivas antes de que los traba- jadores se vean expuestos a peligros potenciales;
• atender sin dilación cualquier recomendación formulada por el servicio de salud en el trabajo para el control de los peligros profesionales y la protección de la salud de los trabajadores, así como garantizar su aplicación;
• salvaguardar la independencia profesional de los profesionales de la salud en el trabajo, fomentando y, cuando sea posible, financiando su educación y formación continuadas.
viernes, 24 de mayo de 2013
Colaboración interna (I)
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Etiquetas: SERVICIOS DE SALUD EN EL TRABAJO
jueves, 23 de mayo de 2013
Confidencialidad y derecho a la intimidad
La salud de los trabajadores determina en gran medida la productividad y la vitalidad de las organizaciones, pero, en esencia, es una cuestión personal. La empresa u organización de trabajadores que desee ofrecer asesoramiento y educación sani- taria debe incorporar a los programas procedimientos que garan- ticen la confidencialidad y derecho a la intimidad. Los trabajadores estarán dispuestos a participar voluntariamente en tales programas si se convencen de que la información personal sobre su salud no será revelada a terceros sin su permiso. Para ellos y para sus representantes es fundamental que los datos obtenidos en los programas de mejora de la salud no se tengan en cuenta de ningún modo en la evaluación de su actuación en el puesto de trabajo ni en las decisiones de contratación, despido y ascenso.
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Etiquetas: PROTECCION Y PROMOCION DE LA SALUD
miércoles, 22 de mayo de 2013
Patrocinio
El patrocinio de las empresas suele incluir la financiación total o parcial de los programas. No obstante, algunas empresas finan- cian únicamente la planificación u organización de las activi- dades de promoción de la salud, que los trabajadores deben sufragar. En ocasiones, los programas patrocinados por las empresas ofrecen incentivos a los trabajadores por la participación, la finalización del programa o la correcta modificación de los hábitos en materia de salud. Tales incentivos pueden consistir en la concesión de permisos y de premios económicos por participación o resultados y en el reconocimiento de la consecución de objetivos referentes a la salud. En sectores con implantación sindical, sobre todo cuando los trabajadores están repartidos en lugares de trabajo demasiado pequeños para organizar un programa, los programas de promoción de la salud pueden estar diseñados y aplicados por las organizaciones sindicales. Aunque las empresas y las organizaciones de trabajadores suelen patro- cinar programas de asesoramiento y educación sanitaria en el lugar de trabajo, en ocasiones financian también otros desarro- llados total o parcialmente en servicios de la comunidad, ya sean gestionadas por la administración pública o por organizaciones lucrativas o no lucrativas.
El patrocinio financiero debe completarse con el compromiso de la empresa, tanto de la alta dirección como de los mandos intermedios. Las empresas tienen muchas prioridades. Si la promoción de la salud es una de ellas, debe ser apoyada finan- cieramente de forma activa y manifiesta por la dirección y recibir una atención continua, destacando su importancia ante los trabajadores, los accionistas, los directivos y los inversores
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Etiquetas: PROTECCION Y PROMOCION DE LA SALUD
martes, 21 de mayo de 2013
PROMOCION DE LA SALUD EN EL LUGAR DE TRABAJO
El entorno de trabajo constituye un lugar adecuado para avanzar en la consecución de objetivos como la evaluación, la educación, el asesoramiento y la promoción de la salud en general. Desde el punto de vista de la formulación de políticas nacionales, el lugar de trabajo favorece el desarrollo de este tipo de actividades, ya que su aplicación suele requerir una amplia concentración de personas. Además, la mayoría de los trabajadores se encuentran en una ubicación laboral predecible durante un período de tiempo significativo casi todas las semanas. El lugar de trabajo suele ser un entorno controlado en el que las personas o los grupos pueden someterse a una programación educativa o recibir consejos sin las distracciones propias del hogar o la precipitación habitual de los centros médicos.
La salud es una función habilitadora, es decir, permite a las personas alcanzar otras metas, incluida una actuación acertada en el cumplimiento de sus funciones profesionales. Las empresas desean optimizar la salud debido a la vinculación de ésta con la productividad en el trabajo, tanto cuantitativa como cualitativa. Por tanto, reducir la aparición (incidencia) y la existencia (preva- lencia) de enfermedades que conllevan absentismo, incapacidad
o trabajo deficiente constituye un objetivo prioritario que justifica una inversión considerable. Las organizaciones de trabaja- dores, creadas para elevar el bienestar de sus miembros, también tienen un interés intrínseco en patrocinar programas que pueden mejorar el estado de salud y la calidad de vida.
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Etiquetas: PROTECCION Y PROMOCION DE LA SALUD
lunes, 20 de mayo de 2013
Conclusión Promocion de la salud programas
De las anteriores consideraciones se deduce que los programas de promoción de la salud en el lugar de trabajo constituyen una extensión de los programas de salud y seguridad en el trabajo que, correctamente diseñados y aplicados, pueden beneficiar a los trabajadores, a las plantillas y a las organizaciones. Además, pueden impulsar el cambio social en la comunidad.
En los últimos decenios, los programas de promoción de la salud en el lugar de trabajo han aumentado en número y ámbito, tanto en las pequeñas y medianas empresas, como en las grandes de los sectores privado, de beneficiencia y público. Como ponen de manifiesto los artículos incluidos en el presente capítulo, los programas también han aumentado en alcance, pasando de limitarse a los servicios sanitarios como, por ejemplo, los reconocimientos médicos y las vacunaciones, a incluir la atención a problemas personales y familiares cuya vinculación con el lugar de trabajo resulta menos evidente. La selección de elementos y actividades comprendidas en un programa determinado debe basarse en las características concretas de la plantilla, la organización y la comunidad en cuestión, teniendo en cuenta que parte de dichas actividades sólo serán necesarias para cohortes específicas de trabajadores y no para el conjunto de la población.
Al considerar la creación de un programa de promoción de la salud en el lugar de trabajo, se recomienda una planificación detallada, una aplicación gradual que permita el crecimiento y la ampliación, el seguimiento de la actuación y la calidad del programa y, en la medida de lo posible, la evaluación de los resultados. Los artículos contenidos en el presente capítulo deben resultar extremadamente útiles en tal empeño.
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Etiquetas: PROTECCION Y PROMOCION DE LA SALUD