domingo, 31 de marzo de 2013

Prevención

Las empresas deben establecer programas de educación sobre salud y seguridad, para prevenir los accidentes relacionados con el trabajo, dirigidos a los trabajadores y a los directivos. Deben aplicarse medidas preventivas para reducir la aparición y la gravedad de las lesiones craneales producidas por causas relacio- nadas con el trabajo, como las caídas y los accidentes de transporte.

FINAL PRIMEROS AUXILIOS Y SERVICIOS MEDICOS DE URGENCIA

sábado, 30 de marzo de 2013

Prevención en el lugar de trabajo (II)

Todo el personal debe ser consciente de los peligros presentes en los centros de trabajo y las medidas colectivas sólo serán eficaces si se acompañan de un programa completo de información. Pueden utilizarse Fichas Técnicas de Seguridad para identificar sustancias peligrosas y potencialmente peligrosas. Es posible utilizar también signos de advertencias del peligro para identificar con rapidez estas sustancias. El nivel de riesgo puede codificarse visualmente con un color simple. Por ejemplo, una pegatina roja podría señalar la presencia de un producto peligroso y la necesidad de evitar el contacto con la piel. Este código sería apropiado para una sustancia corrosiva que ataque con rapidez la piel. De la misma forma, una pegatina amarilla podría indicar la necesidad de proceder con prudencia, por ejemplo, al manipular una sustancia capaz de dañar la piel tras el contacto repetido o prolongado (Durocher 1984). La exhibición periódica de carteles y la utilización ocasional de elementos audiovisuales refuerza la información suministrada y estimula el interés por los programas de prevención de las dermatosis profesionales.
Antes de comenzar el trabajo, debería facilitarse una informa- ción completa sobre los peligros asociados a las actividades labo- rales. En varios países, los trabajadores reciben cursos especiales de formación laboral impartidos por instructores profesionales. Las actividades de formación en el lugar de trabajo deben repetirse cada vez que se cambie un proceso o tarea y varíen los factores de riesgo. Las buenas relaciones laborales no se favo- recen con actitudes alarmistas ni paternalistas. Tanto las empresas como los trabajadores desean que el trabajo se realice con seguridad y la información facilitada sólo será creíble si es realista.


viernes, 29 de marzo de 2013

Prevención en el lugar de trabajo (I)

El objetivo principal de las medidas preventivas en el lugar de trabajo es la eliminación de los peligros en su origen. Siempre que sea posible, la sustitución de una sustancia tóxica por otra no tóxica es la solución ideal. Por ejemplo, los efectos tóxicos de un disolvente que se utiliza de forma incorrecta para limpiar la piel pueden eliminarse sustituyéndolo por un detergente sintético sin efectos sistémicos y menos irritante. En la actualidad se dispone de varios polvos de cemento no alergénicos en los que se sustituye el cromo hexavalente, un alergeno bien conocido, por sulfato ferroso. En los sistemas de refrigeración con agua, los agentes anticorrosivos que contienen cromato pueden sustituirse por borato de zinc, un alergeno más débil (Mathias 1990). Los biocidas alergénicos de los aceites de corte pueden sustituirse por otros agentes conservantes. La utilización de guantes de goma sintética o de PVC puede evitar el desarrollo de alergias al látex en los trabajadores sanitarios. La sustitución de la aminoetanola- mina por trietanolamina en los fundentes decapantes que se emplean para soldar los cables de aluminio ha reducido la incidencia de trastornos alérgicos (Lachapelle y cols. 1992).
La modificación de los procesos de producción para evitar el contacto de la piel con sustancias peligrosas puede constituir una alternativa aceptable cuando la sustitución es imposible o el riesgo es bajo. Algunas modificaciones simples consisten en el uso de pantallas o de tubos flexibles para eliminar las salpicaduras durante la transferencia de líquidos, o de filtros para retener los residuos y reducir la necesidad de limpieza manual. Asimismo, puede resultar útil dotar a las herramientas y a los equipos de puntos de agarre más naturales para evitar la presión
y la fricción excesivas en las manos y prevenir el contacto de la piel con agentes irritantes. Otra medida eficaz es la instalación de sistemas de ventilación con captura local y con dispositivos de captura que limiten las nebulizaciones o reduzcan la concentra- ción de las partículas de polvo en el aire. En los centros donde se han automatizado totalmente los procesos para evitar los peli- gros ambientales, deberá prestarse particular atención a la formación de los trabajadores responsables de la reparación y limpieza de los equipos, y pueden necesitarse medidas preventivas específicas para limitar su exposición (Lachapell y cols. 1992).

jueves, 28 de marzo de 2013

Prevención

Es indispensable que los trabajadores entiendan con claridad los factores de riesgo relevantes para establecer los programas de prevención, que podrán ser institucionales o personales, como, por ejemplo, el empleo de un equipo de protección personal. La eficacia de los programas de prevención depende de la colabora- ción estrecha de los trabajadores y la empresa durante su desa- rrollo. En la Tabla 12.9 se ofrece información sobre la prevención.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Cofactores de riesgo

Algunas alteraciones cutáneas no profesionales pueden exacerbar los efectos de los factores ambientales sobre la piel de los trabaja- dores. Por ejemplo, desde hace tiempo se sabe que el riesgo de dermatitis de contacto por irritantes aumenta en gran medida en los individuos con antecedentes médicos de atopia, incluso en ausencia de dermatitis atópica. En un estudio de 47 casos de dermatitis de contacto por irritantes de las manos de trabajadores de plantas de procesado de alimentos, el 64 % tenía antecedentes de atopia (Cronin 1987). Los individuos con dermatitis atópica sufren procesos irritativos más graves cuando se exponen al lauril sulfato sódico que se encuentra habitualmente en los jabones (Agner 1991). La predisposición a los trastornos alérgicos (Tipo I) (diátesis atópica), sin embargo, no aumenta el riesgo de sufrir una dermatitis de contacto alérgica retardada (Tipo IV), ni siquiera al níquel (Schubert y cols. 1987), que es el alergeno más investigado. Por otro lado, se ha observado recientemente que la atopia favo- rece el desarrollo de urticaria de contacto (alergia del Tipo I) al látex de caucho en los trabajadores sanitarios (Turjanmaa 1987; Durocher 1995) y al pescado en los trabajadores de empresas de abastecimiento de comidas (Cronin 1987).
En la psoriasis, la capa más externa de la piel (estrato córneo) está engrosada pero no forma hiperqueratosis (paraqueratótica) y es menos resistente a los irritantes cutáneos y a la tracción mecánica. Las lesiones cutáneas frecuentes pueden empeorar una psoriasis previa y en el tejido cicatricial pueden desarrollarse nuevas lesiones psoriáticas isomórficas.
El contacto repetido con detergentes, disolventes o polvos astringentes puede provocar una dermatitis de contacto por irri- tantes secundaria en las personas con xerodermia. De la misma forma, la exposición a los aceites de freír puede exacerbar el acné.

martes, 26 de marzo de 2013

Factores de riesgo (II)

Los factores químicos son, con diferencia, la causa más común de dermatosis profesionales. Es prácticamente imposible elaborar una lista exhaustiva con todos los agentes químicos. Estos pueden provocar reacciones alérgicas, irritantes o fotodermatósicas, y a veces dejan secuelas discrómicas. Los efectos de la irritación química varían entre la simple sequedad y la inflamación hasta la necrosis celular completa. En el artículo sobre la dermatitis de contacto se incluye más información sobre este tema. Las Fichas Técnicas de Seguridad, que proporcionan información toxicológica y de otro tipo, son unas herramientas indispensables para desarrollar medidas preventivas eficaces contra la acción de los agentes químicos. De hecho, en varios países, los fabricantes del sector químico deben informar a todos los centros de trabajo que utilizan sus productos sobre los peli- gros sanitarios laborales asociados.
Las infecciones bacterianas, víricas y fúngicas contraídas en el lugar de trabajo suelen producirse por el contacto con mate- riales, animales o personas contaminadas. Entre ellas figuran la piodermatitis, la foliculitis, los panadizos, las dermatomicosis, el carbunco y la brucelosis. Los trabajadores del sector de la alimentación pueden desarrollar múltiples verrugas en las manos, aunque esto sólo sucede si han sufrido previamente microtraumatismos y están expuestos a niveles excesivos de humedad durante períodos prolongados (Durocher y Paquette
1985). Los animales, y también las personas que trabajan en guarderías y centros sanitarios, pueden actuar como vectores de infestaciones parasitarias por ácaros y piojos del cuero cabelludo y de la sarna. Algunas plantas (Rhus sp.) o flores (Alstroemeria sp., crisantemos, tulipanes) pueden causar fitodermatitis. Por último, algunos extractos de madera provocan dermatitis de contacto.


lunes, 25 de marzo de 2013

Sustancias nocivas

Algunos disolventes, como los ésteres y los aldehídos (el formalde- hído se emplea con mucha frecuencia), producen irritación ocular. Los ácidos inorgánicos, cuya acción corrosiva se conoce bien, causan destrucción tisular y quemaduras químicas por contacto. Los ácidos orgánicos son también peligrosos. Los alco- holes son irritantes. La sosa cáustica, una base muy fuerte, es una sustancia corrosiva potente que ataca a los ojos y a la piel. En la lista de sustancias dañinas también se incluyen ciertos materiales plásticos (Grant 1979), así como polvos alergénicos u otras sustan- cias como maderas exóticas, plumas, etc.
Por último, las enfermedades infecciosas profesionales pueden acompañarse de efectos oculares.