domingo, 9 de agosto de 2009

Plaguicidas y compuestos químicos afines: Bifenilos policlorados

Los bifenilos policlorados se utilizaron desde mediados del decenio de 1940 hasta finales del de 1970 como líquidos aislantes en la fabricación de condensadores y transformadores eléctricos. Todavía quedan en el medio residuos de la contaminación, debida sobre todo a eliminación incorrecta y vertidos acciden- tales. Los equipos que siguen en uso o que se guardan en alma- cenes continúan siendo una fuente potencial de contaminación. Se ha documentado el caso de un niño con concentraciones detectables de PCB en sangre después de quedar expuesto a este producto por jugar con unos condensadores (Wolff y Schecter
1991). También se ha documentado la exposición de la esposa de un trabajador expuesto (Fishbein y Wolff 1987).
En dos estudios de exposición ambiental, se asoció la exposición pre y postnatal a PCB con efectos ligeros, pero apreciables, en niños. En un estudio se detectó un ligero deterioro del desa- rrollo motor entre niños cuyas madres presentaban concentraciones de PCB en la leche postnatal inmediata situados en el percentil 95 del grupo de estudio (Rogan y cols. 1986). En el otro, se apreciaron deficiencias sensoriales (además de menor tamaño gestacional) entre niños con concentraciones en sangre situadas aproximadamente entre el 25 % superior (Jacobson y cols. 1985; Fein y cols. 1984). Estos niveles de exposición se encontraban en el intervalo superior de los estudios (por encima de 3 ppm en la leche materna (base grasa) y por encima de
3 ng/ml en la sangre de los niños), pero, con todo, no son excesivamente altos. Las exposiciones industriales comunes determinan concentraciones entre 10 y 100 veces superiores (Wolff
1985). En ambos estudios, los efectos se atribuyeron a exposición prenatal. En cualquier caso, estos estudios deben servir como advertencia frente a la exposición indebida de neonatos a estos compuestos, tanto antes como después del nacimiento.

sábado, 8 de agosto de 2009

Plaguicidas y compuestos químicos afines: Lindano

El lindano es el isómero  y el principio activo del hexacloruro de benceno (BHC) de calidad técnica. El BHC, también llamado hexaclorociclohexano (HCH) contiene un 40-90 % de isómeros ,  y . Este insecticida organoclorado se ha utilizado como plaguicida agrícola y no agrícola en todo el mundo desde 1949. Las exposiciones industriales pueden producirse durante la fabricación, la formulación y la aplicación. En forma de cremas, lociones y champús, el lindano se usa también en farmacia para tratar la sarna y combatir los piojos. Como estas parasitosis afectan habitualmente a lactantes y niños pequeños, el trata- miento médico puede provocar la absorción de BHC a través de la piel. La exposición neonatal puede ocurrir también por inhalación de vapor o polvo transportado al hogar por uno de los padres o suspendido en el aire después de una aplicación doméstica del compuesto. La ingesta es otra posible vía de exposición para el lactante, ya que el BHC se ha detectado en la leche materna, en los productos lácteos y en otros alimentos, al igual que muchos insecticidas organoclorados. La exposición por medio de la leche materna tuvo más importancia en Estados Unidos antes de la prohibición de la producción comercial de lindano. Según la IARC (Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer 1987), es posible que el hexaclorociclohexano sea cancerígeno para el hombre. Sin embargo, las pruebas de influencia adversa en la salud infantil se han materializado sobre todo en efectos sobre los sistemas neurológico y hematopoyético.
Se ha descrito un caso de exposición doméstica al lindano que afectó a la esposa de un formulador de plaguicidas, y que demuestra el potencial para exposiciones neonatales por igual conducto. La mujer presentaba 5 ng/ml de -BHC en sangre, concentración inferior a la de su esposo (Tabla 9.10) (Starr y cols. 1974). Probablemente, el -BHC entró en casa adherido a la ropa y el cuerpo del trabajador. Las concentraciones de -BHC en la mujer y en su cónyuge eran superiores a las docu- mentadas en niños tratados con lociones que contenían entre un 0,3 y un 1,0 % de BHC.
El BHC se encuentra en la leche materna sobre todo en forma de isómero  (Smith 1991). La semivida del isómero  en el cuerpo humano es de aproximadamente 1 día, mientras que el isómero  se acumula.
La absorción dérmica de lindano a partir de productos farmacéuticos depende de la cantidad aplicada a la piel y de la duración de la exposición. Los lactantes y los niños pequeños parecen más sensibles a los efectos tóxicos del lindano que los adultos (Clement International Corporation 1992). Una causa puede ser que la absorción dérmica se ve favorecida por la mayor permeabilidad de la piel infantil y la elevada relación superficie-volumen. En el recién nacido, las concentraciones elevadas pueden mantenerse durante más tiempo, porque el metabolismo del BHC es menos eficaz en lactantes y niños pequeños. Además, la exposición del recién nacido puede aumentar si éste lame o chupa superficies tratadas (Kramer y cols. 1990). Una ducha o un baño con agua caliente antes de la aplicación de productos medicinales pueden favorecer la absor- ción dérmica y, por tanto, acentuar la toxicidad.
En varios casos de intoxicación accidental con lindano se han descrito efectos claramente tóxicos, algunos en niños pequeños. En uno de ellos, un niño de dos meses murió después de varias exposiciones a una loción de lindano al 1 %, entre ellas una aplicación a todo el cuerpo después de un baño caliente (Davies 1983).
La producción y el uso de lindano están limitados en casi todos los países desarrollados. El lindano continúa utilizándose mucho en otros países con fines agrícolas, como se ha señalado en un estudio de uso de plaguicidas en explotaciones de Ghana, donde el lindano suponía entre el 35 % y el 85 % de todos los plaguicidas utilizados por agricultores y ganaderos, respectivamente (Awumbila y Bokuma 1994).

jueves, 6 de agosto de 2009

Epidemiología

Existe una alta prevalencia de tendinitis del hombro entre los soldadores y los laminadores de acero, con tasas del 18 y del 16 %, respectivamente. En un estudio comparativo entre soldadores y laminadores de acero, por un lado, y oficinistas varones por otro, los primeros tenían de 11 a 13 veces más posibilidades de padecer el trastorno, según los índices obtenidos. Se encontró una relación similar, de 11, en un estudio de casos-controles sobre trabajadores varones de la industria que trabajaban con las manos elevadas aproximadamente a la altura del hombro. Los montadores de automóviles que padecían dolor agudo y tendinitis del hombro se veían obligados a elevar los brazos más a menudo y durante más tiempo que los no sometidos a tales exigencias laborales.
Estudios realizados en trabajadores industriales en Estados Unidos han demostrado una prevalencia del 7,8 % de tendinitis del hombro y enfermedad articular degenerativa (hombro) a causa de trastornos traumáticos acumulados (TTA) en los trabajadores cuyas tareas implicaban el empleo de fuerza, movimientos repetitivos o ambos, sobre la muñeca y las manos. En un estudio, estudiantes del sexo femenino que realizaban movimientos repetitivos del hombro desarrollaron una tendinitis reversible con un ritmo de flexión durante una hora de 15 flexiones hacia adelante por minuto y un ángulo de flexión entre 0 y 90 grados. Entabladores, plegadores y costureras sufrían el doble de tendinitis del hombro que las personas que tricotaban. Entre los lanzadores profesionales de beisbol, alre- dedor de un 10 % han experimentado tendinitis del hombro. Una investigación en nadadores de clubes canadienses encontró que el 15 % informaban de una discapacidad significativa del hombro, debida fundamentalmente a impactación. El problema se relacionaba en particular con los estilos mariposa y libre. Se encontró tendinitis del bíceps braquial en el 11 % de los 84 mejores tenistas del mundo.
Otro estudio demostró que la osteoartritis de la articulación del hombro era más frecuente en los dentistas que en los agricultores, aunque no se ha identificado la exposición ergonómica relacionada con la OA de la articulación del hombro. Se ha observado un mayor riesgo de OA acromioclavicular en los trabajadores de la construcción. Se ha sugerido que el levanta- miento de grandes pesos y el manejo de herramientas pesadas con vibración de mano-brazo podrían ser las exposiciones rela- cionadas con la OA de la articulación acromioclavicular.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Principales enfermedades específicas relacionadas con el trabajo: Osteoartritis de las articulaciones del hombro y acromioclavicular

Las osteoartritis (OA) de la articulación del hombro y de la articulación acromioclavicular son cambios degenerativos del cartílagoy del hueso en las articulaciones y los discos intervertebrales.

martes, 4 de agosto de 2009

Principales enfermedades específicas relacionadas con el trabajo: Trastor nos del manguito de los rotadores y tendinitis del bíceps

Trastor nos del manguito de los rotadores y tendinitis del bíceps
Las tendinitis y tenosinovitis son inflamaciones de un tendón y de la membrana sinovial de una vaina tendinosa. Los tendones de los músculos del manguito de los rotadores (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor), junto con la cabeza larga del bíceps braquial, son localizaciones habituales de infla- mación en el hombro. En estas localizaciones están implicados grandes movimientos de los tendones. Durante la elevación, dado que los tendones pasan a la articulación del hombro y bajo la estructura ósea (el arco coracoacromial), pueden resultar comprimidos, con la consiguiente inflamación. Estos trastornos reciben en ocasiones el nombre de síndromes de impactación. La infla- mación de un tendón puede ser parte de una enfermedad inflamatoria generalizada, como ocurre en la artritis reumatoide, pero también estar causada por inflamación local a consecuencia de irritación y fricción mecánicas.

domingo, 2 de agosto de 2009

TRASTORNOS COGNITIVOS (I)

Los trastornos cognitivos se definen como un deterioro significa- tivo de la capacidad del individuo para procesar y recordar la información. En el DSM IV (American Psychiatric Association 1994) se describen tres tipos fundamentales de estos trastornos: delirio, demencia y trastorno por amnesia. El delirio se desarrolla durante un breve período de tiempo y se caracteriza por afecta- ción de la memoria reciente, desorientación y problemas del lenguaje y de la percepción. El trastorno por amnesia se define por una alteración tal de la memoria, que los afectados no pueden aprender ni recordar la información nueva, si bien no presentan ningún otro deterioro asociado de la función cognitiva. Habitualmente, ambos trastornos se deben a los efectos fisioló- gicos de una enfermedad sistémica (p. ej., lesiones craneoencefálicas, fiebre alta) o al uso de sustancias psicoactivas. No hay apenas razones para sospechar que los factores laborales intervengan directamente en la génesis de los mismos.
Sin embargo, ciertas investigaciones sugieren que los factores profesionales podrían influir en la probabilidad de sufrir las múltiples deficiencias cognitivas que constituyen la demencia. Esta se caracteriza por afectación de la memoria y al menos uno de los problemas siguientes: (a) disminución de la función de lenguaje; (b) deterioro de la capacidad de pensamiento abstracto, o (c) incapacidad para reconocer los objetos familiares, aunque no exista alteración de los sentidos (p. ej., visión, tacto). La enfermedad de Alzheimer es el tipo más frecuente de demencia.
La prevalencia de la demencia aumenta con la edad. Aproxi- madamente el 3 % de todos los mayores de 65 años sufrirán un grave déficit cognitivo durante cualquier año dado. Estudios recientes sobre poblaciones de edad avanzada han demostrado la existencia de un nexo entre la historia laboral de la persona y su probabilidad de desarrollar demencia. Por ejemplo, un estudio sobre ancianos del medio rural efectuado en Francia (Dartigues y cols. 1991) comprobó que los que se habían dedicado fundamentalmente a trabajos agrícolas, al servicio domés- tico o a trabajar como obreros manuales corrían un riesgo significa- tivamente superior de alteración cognitiva grave que los que habían sido maestros, gerentes, ejecutivos o profesionales liberales. Además, este aumento del riesgo no se debía a diferen- cias entre grupos de trabajadores en lo referente a edad, sexo, educación, consumo de bebidas alcohólicas, alteraciones senso- riales o uso de agentes psicotropos.
La demencia es sumamente rara en personas menores de 65 años, por lo que no se ha hecho ningún estudio sobre la profesión como factor de riesgo en esta población. No obstante, una gran investigación efectuada en Estados Unidos (Farmer y cols., 1995) demostró que los menores de 65 años con altos niveles educativos tenían menos probabilidades de sufrir altera- ciones del funcionamiento cognitivo que las personas de edad similar y menor grado de educación. Los autores de este estudio comentaron que el nivel educativo podría ser una “variable indicadora” que reflejara, en realidad, el efecto de la exposición profesional. En este momento, esta conclusión no pasa de ser una hipótesis.
Aunque son varios los estudios que han encontrado asociación entre la profesión principal del individuo y el desarrollo de demencia en la ancianidad, la explicación o mecanismo subyacente a este fenómeno se desconocen. Es posible que en ciertas profesiones existan mayores niveles de exposición a sustancias tóxicas y disolventes que en otras. Por ejemplo, existen cada vez más pruebas de que la exposición tóxica a pesticidas y herbicidas puede tener efectos desfavorables para el sistema nervioso. De hecho, se ha sugerido que tales exposiciones podrían explicar el mayor riesgo de demencia de los trabajadores agrícolas fran- ceses comentado más arriba. Además, hay también indicios de que la ingestión de ciertos minerales (p. ej., aluminio y calcio como componentes del agua potable) podría influir en el riesgo de afectación cognitiva. Ciertas profesiones implicarían una exposición diferencial a estos minerales. Sería necesario inves- tigar con mayor detalle los posibles mecanismos fisiopatológicos.

sábado, 1 de agosto de 2009

EL ESTRES Y EL AGOTAMIENTO, Y SUS • IMPLICACIONES EN EL MEDIO AMBIENTE DE TRABAJO (III)

MacLean (1986) ha estudiado con mayor detalle los factores de estrés laboral, como las condiciones de trabajo incómodas o inseguras, la sobrecarga cuantitativa o cualitativa, la ausencia de control sobre el proceso y el ritmo de trabajo, y también la monotonía y el aburrimiento.
Además, las empresas informan de que un número creciente de sus trabajadores padecen problemas de abuso de alcohol o sustancias psicoactivas (Freudenberger 1984b). Entre los factores de estrés más comunes se encuentran el divorcio o los problemas matrimoniales, junto a otros de carácter familiar agudos o crónicos, como la necesidad de cuidar de un pariente anciano o discapacitado.
La evaluación y clasificación destinadas a reducir la posibilidad de agotamiento pueden enfocarse desde los puntos de vista relacionados con los intereses vocacionales, las elecciones o preferencias vocacionales y las características de las personas con preferencias distintas (Holland 1973). Podrían utilizarse sistemas informatizados de orientacion profesional o equipos de simulación laboral (Krumboltz 1971).
Los factores bioquímicos influyen en la personalidad, y los efectos de su equilibrio o desequilibrio en el estado de ánimo y en el comportamiento quedan claramente demostrados por los cambios de personalidad que aparecen durante la menstruación. Durante los últimos 25 años, se ha prestado gran atención a las catecolaminas suprarrenales, adrenalina y noradrenalina, y a otras aminas biógenas. Se han establecido relaciones entre estas sustancias y las sensaciones de miedo, ira y depresión (Barchas y cols. 1971).
Los instrumentos de evaluación psicológica más utilizados son:
• Inventario de la personalidad de Eysenck e Inventario de la
Personalidad de Mardsley
• Perfil de personalidad de Gordon
• Cuestionario de la Escala de Ansiedad del IPAT
• Estudio de valores
• Inventario de Preferencia Vocacional de Holland
• Test de Interés Vocacional de Minnesota
• Test de las manchas de tinta de Rorschach
• Prueba de Apercepción Temática


Ninguna discusión sobre el agotamiento estaría completa sin una breve referencia al cambiante sistema familia-trabajo. Shellenberger, Hoffman y Gerson (1994) indicaron que “Las familias pugnan por sobrevivir en un mundo cada vez más complejo y desconcertante. Con más elecciones de las que pueden considerar, las personas intentan encontrar un equilibrio entre el trabajo, el ocio, el amor y la responsabilidad familiar”.
Al mismo tiempo, los papeles de la mujer en el mundo laboral son cada vez más amplios, y más del 90 % de las mujeres de Estados Unidos citan el trabajo como una fuente de identidad y autovaloración. Además del cambiante papel de varones y mujeres, la conservación de dos fuentes de ingresos obliga a veces a efectuar cambios en la vida cotidiana, como mudarse para ocupar un puesto de trabajo, desplazarse diariamente a larga distancia o vivir en lugares distintos. Todos estos factores pueden causar graves tensiones en las relaciones interpersonales
y en el trabajo.
Para reducir el agotamiento y el estrés a nivel individual, pueden ofrecerse las siguientes soluciones:
• Aprende a equilibrar tu vida
• Comparte tus pensamientos y comunica tus preocupaciones
• Limita el consumo de alcohol
• Reconsidera tus actitudes personales
• Aprende a establecer prioridades
• Desarrolla intereses ajenos al trabajo

• Haz trabajo voluntario
• Reconsidera tu necesidad de perfeccionismo
• Aprende a delegar y a pedir ayuda
• Tómate tiempo libre
• Haz ejercicio y sigue una alimentación nutritiva
• Aprende a no tomarte tan en serio a tí mismo.






A mayor escala, es imprescindible que el gobierno y las empresas tengan en cuenta las necesidades familiares. Para reducir o amortiguar el estrés en el sistema familia-trabajo, será preciso llevar a cabo una importante reorganización de toda la estructura de la vida familiar y laboral. “Una distribución más equitativa de las relaciones entre ambos sexos y el posible escalonamiento de los tiempos de trabajo y no trabajo a lo largo de la vida, de forma que los permisos por maternidad y paternidad y los años sabáticos se conviertan en circunstancias habituales”
(Shellenberger, Hoffman y Gerson 1994).
Como señaló Entin (1994), el aumento de la diferenciación del yo, ya sea en el seno de la familia o en la empresa, tiene una importante repercusión en la reducción del estrés, la ansiedad y el agotamiento.
Las personas necesitan mayor control sobre sus propias vidas y tener la responsabilidad de sus acciones, y tanto los individuos como las empresas deben volver a estudiar sus sistemas de valores. Es preciso que se produzcan cambios espectaculares. Si no prestamos atención a las estadísticas, es seguro que el agotamiento y el estrés seguirán siendo los grandes problemas que hoy son para toda la sociedad.