viernes, 8 de abril de 2011

Prevención (del cáncer de piel profesional no melanocítico)

La utilización de una ropa adecuada y de una crema solar con un factor protector UV-B de 15 como mínimo contribuye a proteger a los trabajadores al aire libre expuestos a la radiación ultravioleta. Además, la sustitución de los materiales cancerígenos (como el almacenaje de alimentos) por alternativas no cancerígenas es otra medida protectora evidente que, sin embargo, no siempre puede aplicarse. El grado de exposición a los materiales cancerígenos puede reducirse mediante el uso de pantallas protectoras, ropa protectora y medidas higiénicas.
La educación de los trabajadores sobre la naturaleza del peligro y el valor y el sentido de las medidas protectoras es de importancia fundamental.
Finalmente, los cánceres de piel suelen desarrollarse en muchos años y la mayoría pasan por estadios premalignos antes de alcanzar su potencial pleno de malignidad, como sucede con las queratosis arsenicales y las queratosis actínicas. Estas fases iniciales se detectan con rapidez mediante inspección visual. Por este motivo, en los cánceres de piel existe la posibilidad real de reducir la mortalidad en los trabajadores que han estado expuestos a cualquier cancerígeno cutáneo si se realizan explora- ciones selectivas periódicas.

jueves, 7 de abril de 2011

Ejemplo de un gráfico de Snellen

Letras de Sloan para medir la visión de cerca (40 cm) (agudeza en valores decimales y en equivalentes de distancia).
Para ver mas grande click sobre la imagen

miércoles, 6 de abril de 2011

Dispositivos para pruebas visuales y detección selectiva

En salud laboral, existen en el mercado varios tipos de dispositivos para pruebas visuales de características similares: Orthorater, Visiontest, Ergovision, Titmus Optima C Tester, C45 Glare Tester, Mesoptometer, Nyctometer, etc.. Son pequeños; no dependen de la iluminación de la sala en que se realiza la prueba, ya que están dotados de un sistema de iluminación interna; en todos se incluyen varias pruebas, como la agudeza visual bino- cular y monocular de lejos y de cerca (casi siempre con caracteres que no pueden aprenderse), y también la percepción profunda, la discriminación grosera del color, el equilibrio muscular, etc. Puede determinarse la agudeza visual de cerca, en algunos casos para distancias cortas e intermedias del objeto de prueba. El dispositivo más reciente está dotado de un sistema electrónico que proporciona de forma automática por escrito las puntua- ciones obtenidas en las diferentes pruebas. Además, estos instrumentos pueden ser manejados por personal no sanitario tras un breve período de formación.
Los dispositivos para pruebas visuales están diseñados para la exploración selectiva previa a la contratación de trabajadores, o para realizar pruebas algún tiempo después, teniendo en cuenta los requisitos visuales del lugar de trabajo. En la Tabla 11.2 se indica el nivel de agudeza visual necesario para realizar actividades no especializadas y actividades muy especializadas, según el dispositivo de pruebas visuales utilizado (Fox, en Verriest y Hermans 1976).
Los fabricantes recomiendan estudiar la agudeza visual de los trabajadores si estos llevan gafas correctoras. Fox (1965), sin embargo, señala que este procedimiento puede dar lugar a resultados erróneos, por ejemplo, si se realizan pruebas a trabajadores con gafas demasiado antiguas respecto al momento de la prueba actual; por otro lado, los cristales pueden estar deteriorados por la exposición al polvo o a otros agentes nocivos.

También es muy frecuente el caso de personas que acuden a la sala de pruebas con las gafas erróneas. Fox (1976) sugiere, por tanto, que si “la visión corregida no alcanza un nivel de 20/20 en la visión de lejos y de cerca, el trabajador debe ser remitido a un oftalmólogo para que realice una evaluación adecuada y valore la necesidad del empleado en su puesto de trabajo actual”. En este artículo se mencionan más adelante otras deficiencias de los dispositivos de pruebas visuales.

martes, 5 de abril de 2011

Agudeza visual (II)

En la práctica optométrica, los objetos suelen ser letras del alfabeto (u objetos de formas familiares para los niños y las personas analfabetas). Sin embargo, cuando se repite la prueba, los gráficos deben presentarse con caracteres que no puedan aprenderse, para que no intervengan factores culturales ni educativos en el reconocimiento de las diferencias. Este es uno de los motivos por los que en la actualidad se recomienda en todo el mundo el uso de los anillos de Landolt, al menos en los estudios científicos. Los anillos de Landolt son círculos con un hueco y el sujeto debe identificar la posición del mismo. Salvo en las personas de edad avanzada y en los individuos con defectos de la acomodación (presbiopía), la agudeza visual próxima y remota son paralelas. En la mayoría de los trabajos se necesita un buen grado de agudeza visual de cerca y de lejos. Para evaluar la visión cercana existen gráficos de Snellen de diferentes tipos (Figuras 11.9 y 11.10). Este gráfico particular de Snellen debe mantenerse a 16 pulgadas del ojo (40 cm); en Europa hay gráficos similares para una distancia de lectura de 30 cm (la distancia adecuada para leer un periódico).
Al extenderse el uso de monitores de representación visual, VDU, ha aumentado el interés en la salud laboral por realizar pruebas a mayor distancia (60 a 70 cm, según Krueger (1992), con el fin de corregir de forma adecuada a los operadores que trabajan con VDU.

domingo, 3 de abril de 2011

Agudeza visual (I)

“La agudeza visual (AV) es la capacidad de discriminar con precisión los detalles de los objetos del campo visual. Se indica como la dimensión mínima de algunos aspectos críticos de un objeto de prueba que un sujeto puede identificar correctamente” (Riggs, en Graham y cols. 1965). Una buena agudeza visual es la capacidad para distinguir detalles pequeños. La agudeza visual define el límite de la discriminación espacial.
El tamaño retiniano de un objeto depende no sólo de su tamaño físico, sino también de su distancia al ojo; por tanto, se expresa como el ángulo visual (generalmente en minutos de arco). La agudeza visual es el valor inverso de este arco.
Riggs (1965) describe varios métodos de valoración de la “agudeza visual”. En la práctica clínica y laboral, la tarea de reconocimiento, en la que se pide al sujeto que nombre el objeto de prueba y localice algunos detalles de éste, es la que se emplea con más frecuencia. Por comodidad, en oftalmología, la agudeza visual se determina en relación a un valor “normal” utilizando gráficas que presentan una serie de objetos de tamaño diferente, que deben visualizarse a una distancia normalizada.
En la práctica clínica, los gráficos de Snellen son los más utilizados para valorar la agudeza visual; se emplean una serie de objetos de prueba en los que el tamaño y la anchura de los caracteres se ha diseñado para cubrir un ángulo de 1 minuto a una distancia normalizada que varía según los países (en Estados Unidos, 20 pies entre el gráfico y el sujeto de la prueba; en la mayoría de los países europeos, 6 metros). Por tanto, la puntuación normal de Snellen es 20/20. Asimismo, se dispone de objetos de mayor tamaño que forman un ángulo de 1 minuto de arco a distancias mayores.
La agudeza visual de un individuo se expresa como la relación AV = D/D, en la que D es la distancia de visualización normalizada y D, la distancia a la que el objeto de prueba más pequeño correctamente identificado por el individuo forma un ángulo de 1 minuto de arco. Por ejemplo, la AV de una persona es 20/30 si, a una distancia de visualización de 20 pies, sólo puede identificar un objeto que forma un ángulo de 1 minuto a 30 pies.


sábado, 2 de abril de 2011

Ambientes

Los polvos orgánicos son partículas transportadas por el aire de origen vegetal, animal o microbiano. En la Tabla 10.9 se relacionan ejemplos de ambientes, procesos de trabajo y agentes que conllevan un riesgo de exposición a polvos orgánicos.

viernes, 1 de abril de 2011

ENFERMEDADES CAUSADAS POR POLVOS ORGANICOS (II)

Con la introducción del procesamiento mecanizado de los materiales orgánicos, el tratamiento de grandes cantidades de materiales en un espacio cerrado y con una ventilación insuficiente condujo a niveles elevados de polvos transportados por el aire. A las descripciones del obispo Olaus Magnus y posteriormente de Ramazzini (1713) siguieron diversos informes sobre enfermedades y polvos orgánicos en el siglo XIX, particularmente entre trabajadores de hilanderías de algodón (Leach 1863; Prausnitz 1936). Posteriormente también se describió la enfermedad pulmonar específica de los granjeros que manipulaban materiales mohosos (Campbell 1932).
Durante los últimos decenios se han publicado un gran número de informes sobre enfermedades que afectaban a personas expuestas a polvos orgánicos. En un primer momento la mayoría se basaba en sujetos que solicitaban asistencia médica. Los nombres de las enfermedades, cuando se publicaban, a menudo estaban relacionados con el medio ambiente particular en el que se identificó por primera vez la enfermedad, lo que dio lugar a un conjunto desconcertante de nombres tales como pulmón del granjero, pulmón del cultivador de setas, pulmón pardo y fiebre por humidificador.

Con el advenimiento de la epidemiología moderna, se han obtenido cifras más fidedignas sobre la incidencia de las enfermedades respiratorias profesionales relacionadas con polvos orgánicos (Rylander, Donham y Peterson 1986; Rylander y Peterson 1990). También se avanzó en la comprensión de los mecanismos anatomopatológicos subyacentes a estas enfermedades, en particular en lo concerniente a la respuesta inflamatoria. (Henson y Murphy 1989). Estos acontecimientos prepararon el terreno para el planteamiento de una concepción más coherente de las enfermedades causadas por polvos orgánicos. (Rylander y Jacobs 1997).
A continuación se describirán los diferentes ambientes de polvos orgánicos en los que se han descrito enfermedades, las entidades morbosas en sí, la clásica enfermedad de la bisinosis y medidas preventivas específicas.