sábado, 28 de junio de 2008

Procesos neurológicos y estados mentales en los que aparecen las psicosis

Las psicosis pueden manifestarse como parte de distintas categorías diagnósticas identificadas en la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV) (American Psychiatric Association 1994). En la actualidad, no hay todavía un conjunto diagnóstico uniformemente aceptado. A continuación se indican los procesos médicos en los que se admite que surgen las psicosis.

martes, 24 de junio de 2008

Vías aéreas extratorácicas

Como se muestra en la Figura 10.1, la ICRP (1994) dividió las vías aéreas extratorácicas en dos regiones de aclaramiento y dosimétricas claramente diferenciadas: los orificios nasales (ET1) y las demás vías aéreas extratorácicas (ET2), es decir, las aberturas nasales posteriores, la nasofaringe, la orofaringe y la laringe. Se supone que las partículas depositadas sobre la superficie de la piel que reviste los orificios nasales (ET1) sólo se eliminan por medios extrínsecos (sonarse o limpiarse la nariz, etc.). La mayor parte del material depositado en la naso-orofaringe o en la laringe (ET2) es objeto de un aclaramiento rápido en la capa de líquido que recubre estas vías. El nuevo modelo supone que el depósito por difusión de partículas ultrafinas en las vías aéreas extratorácicas puede ser importante, a diferencia de los modelos anteriores.

lunes, 23 de junio de 2008

El sistema neuroendocrino

El funcionamiento general del sistema reproductor está controlado por el sistema nervioso y por las hormonas producidas por las glándulas (sistema endocrino). El eje neuroendocrino repro- ductivo del varón está formado fundamentalmente por el sistema nervioso central (SNC), la hipófisis anterior y los testículos. El hipotálamo integra las señales procedentes del SNC y de la peri- feria, y regula directamente la secreción de gonadotropinas a cargo de la hipófisis anterior. A su vez, las gonadotropinas actúan principalmente sobre las células de Leydig del intersticio y las células de Sertoli y las germinales que se encuentran en los túbulos seminíferos para regular la espermatogénesis y la produc- ción hormonal de los testículos.

domingo, 22 de junio de 2008

Marcadores biológicos de enfermedades malignas

En muchos casos los tumores sólidos derivan de una serie de células con alteraciones bioquímicas que pueden o no presentar alteraciones histológicas o citológicas. Algunas tecnologías, como el análisis cuantitativo de imágenes de fluorescencia, que pueden detectar con certeza marcadores biológicos asociados a altera- ciones premalignas permitirán la quimioprevención dirigida. Pueden producirse alteraciones bioquímicas en un trastorno variado u ordenado. Fenotípicamente, estos cambios se expresan mediante una progresión morfológica gradual de la atipia a la displasia, y por último a una degeneración maligna manifiesta. Conociendo el “papel funcional” de un marcador biológico y “el momento de la secuencia de carcinogénesis en el que se expresa” se puede concretar mejor su utilidad para identificar un trastorno prema- ligno, para establecer un diagnóstico precoz y para desarrollar una batería de marcadores biológicos para predecir las recidivas y la evolución de los tumores. Se está desarrollando un paradigma para la valoración de los marcadores biológicos que exige la identificación de los perfiles de marcadores biológicos aislados y múltiples.
Parece que el cáncer vesical sigue dos vías de desarrollo diferentes: una vía de bajo grado aparentemente relacionada con alteraciones del cromosoma 9, y una segunda vía relacionada con una alteración del gen supresor P-53 en el cromosoma 17. Es evidente que en el desarrollo del cáncer intervienen numerosos factores genéticos, y que resulta muy difícil definir los factores genéticos en cada individuo, especialmente cuando hay que establecer una relación entre la vía genética y una complejidad de exposiciones, quizá numerosas. En los estudios epidemiológicos realizados ha costado mucho reconstruir las exposiciones durante períodos prolongados. Se están identificando baterías de marcadores fenotípicos y genotípicos para definir a los individuos de riesgo en cohortes laborales. En la Figura 8.3 presentamos un perfil de marcadores biológicos fenotípicos y su relación con el cáncer de vejiga; en esta figura puede verse que la G-actina, un precursor proteico de la proteína citosquelética F-actina, es un marcador de diferenciación precoz y puede seguirse mediante las alteraciones secuenciales de otros marcadores terminales intermedios como M344, DD23 y la ploidia del ADN. Todavía están por determinar las baterías de marcadores biológicos más potentes para la detección y el pronóstico de los cuadros premalignos y del cáncer manifiesto. A medida que se establezcan criterios bioquímicos que puedan detectarse con aparatos puede ser posible detectar el riesgo de enfermedad en momentos específicos del proceso patológico.

viernes, 20 de junio de 2008

Metales

Por regla general, la toxicidad de los metales aumenta con el peso atómico, resultando especialmente tóxicos el plomo y el mercurio. Los metales se encuentran habitualmente en la naturaleza en concentraciones bajas, pero en determinadas industrias se utilizan en grandes cantidades (véase Tabla 7.4), y pueden dar lugar a riesgos profesionales para los trabajadores. Además, se encuentran cantidades importantes de metales en las aguas residuales que pueden dar lugar a riesgos ambientales para quienes viven cerca de las industrias, pero también para los que están a mayor distancia de ellas. A menudo, los metales (o, por ejemplo, los compuestos de mercurio orgánicos) entran en la cadena alimen- taria y se irán acumulando en peces, aves y animales, lo que representa un riesgo para los consumidores. La toxicidad y la forma en que el organismo procesa los metales puede depender de la estructura química. Los metales puros pueden ser absorbidos por inhalación o por contacto de vapores con la piel (mercurio) o partículas pequeñas (plomo), o por vía oral (plomo). Los compuestos de mercurio inorgánico (p. ej., HgCl2) son absorbidos principalmente por la boca, mientras que los compuestos metálicos orgánicos (p. ej., tetraetilo de plomo) son absorbidos principalmente por inhalación o por contacto con la piel. La carga corporal puede reflejarse en cierto grado en la concentración del metal en la sangre o en la orina. Esta es la base del control biológico. Para el tratamiento, hay que recordar que sobre todo el plomo se libera muy lentamente de los depósitos del organismo. La cantidad de plomo en los huesos sólo se reducirá normalmente en un 50 % a los 10 años. Esta liberación puede acelerarse utilizando agentes quelantes: BAL (dimercapto-1-pro- panol), Ca-EDTA o penicilamina.

jueves, 19 de junio de 2008

Enfermedades de los Discos Intervertebrales: Vibración

Estudios epidemiológicos han demostrado que existe una mayor incidencia de dolor lumbar en los sujetos expuestos a niveles altos de vibración. La columna vertebral es susceptible a las lesiones a sus frecuencias naturales, sobre todo desde5a 10 Hz. Numerosos vehículos provocan vibraciones a estas frecuencias. Estudios comunicados por Brinckmann y Pope (1990) han demostrado la existencia de una relación entre tales vibraciones y la incidencia de dolor lumbar. Puesto que se ha demostrado que las vibraciones afectan a los pequeños vasos sanguíneos en otros tejidos, éste podría ser también el mecanismo de este efecto en la columna vertebral.

miércoles, 18 de junio de 2008

PSICOSIS RELACIONADAS CON EL TRABAJO

Craig Stenberg, Judith Holder y Krishna Tallur

Psicosis es un término general empleado con frecuencia para describir una alteración grave de la función mental. En general, esta deficiencia es tan importante que el individuo es incapaz de realizar las actividades de la vida cotidiana, incluyendo la mayor parte de las actividades laborales. De modo más formal, Yodofsky, Hales y Fergusen (1991) definen la psicosis como:
Un trastorno mental mayor de origen orgánico o emocional en el que la capacidad de la persona para pensar, responder emocionalmente, recordar, comunicar, interpretar la realidad y comportarse correctamente está lo bastante alterada para causar un menoscabo manifiesto de la capacidad para satisfacer las demandas habituales de la vida.[Los síntomas se] caracterizan a menudo por un comportamiento regresivo, un estado de ánimo inadecuado, un menor control de los impulsos y un contexto mental anormal, como ideas delirantes y alucinaciones. [p. 618].

Los trastornos psicóticos son comparativamente poco frecuentes en la población general. Su incidencia en el lugar de trabajo es aún menor, probablemente porque muchas de las personas que acaban siendo psicóticas tienen a menudo problemas para conservar un empleo estable (Jorgensen 1987). Ahora bien, su frecuencia real es difícil de calcular. No obstante, se ha sugerido que la prevalencia de las psicosis (p. ej., de la esquizofrenia) en la población general sería inferior al 1 %
(Bentall 1990; Eysenck 1982). Las personas que sufren activa- mente un estado psicótico suelen tener graves dificultades para el desempeño normal de un trabajo y otros aspectos de su vida. A veces, los sujetos con psicosis agudas muestran comporta- mientos atractivos, sugestivos e incluso humorísticos. Así, algunos individuos con trastorno bipolar se muestran llenos de energía y con grandes planes o ideas cuando entran en la fase maníaca. No obstante, en la mayor parte de los casos las psicosis se asocian a comportamientos que despiertan reacciones de incomodidad, ansiedad, ira o miedo en los compañeros de trabajo, los supervisores y otros.
En este artículo se ofrecerá primero una panorámica de los distintos procesos neurológicos y estados mentales en los que pueden producirse psicosis. A continuación, se revisarán los factores profesionales potencialmente asociados al desarrollo de psicosis. Por último, se resumirán los enfoques terapéuticos orientados tanto al tratamiento del trabajador psicótico como a la conducta a seguir en el entorno de trabajo (p. ej., tratamiento médico, procedimientos de alta para la reincorporación al trabajo, adaptación del puesto de trabajo y consultas con super- visores y compañeros).