Se han desarrollado varios modelos de servicios de salud en el trabajo para dar respuesta a las necesidades de las empresas en este campo, las cuales varían ampliamente en función del sector, tamaño, tipo de actividad, estructura, etc. (Rantanen, Lehtinen y Mikheev 1994; OMS 1989). En los países en vías de desarrollo y en los recién industrializados, por ejemplo, donde la asistencia sanitaria del conjunto de la población puede ser insuficiente, el servicio de salud en el trabajo puede prestar asistencia sanitaria no profesional a los trabajadores y a sus familias. Esto se ha hecho ya también con éxito en Finlandia, Suecia e Italia (Rantanen 1990; OMS 1990). Por otra parte, el alto nivel de cobertura de trabajadores en Finlandia ha sido posible debido a la organiza- ción de centros sanitarios municipales (servicios PHC) que prestan servicios de salud en el trabajo a los trabajadores de pequeñas empresas, los autónomos e incluso a los pequeños lugares de trabajo gestionados por grandes empresas y dispersos por todo el país.
Todo sobre la Seguridad industrial segun la OIT, salud mental, sistema reproductor, sistema muscoesqueletico, aparato digestivo, cancer
domingo, 14 de julio de 2013
sábado, 13 de julio de 2013
Infraestructuras de los servicios de salud en el trabajo
Las infraestructuras para la prestación de los servicios de salud en el trabajo están insuficientemente desarrolladas en la mayor parte del mundo, incluidos los países desarrollados y en vías de desarrollo. La necesidad de dotarse de estos servicios es especialmente acuciante en los países en vías de desarrollo y en los recién industrializados, que representan ocho de cada diez trabajadores del mundo. Si estuvieran adecuada y eficazmente organizados, estos servicios contribuirían significativamente no sólo a la salud de los trabajadores, sino también al desarrollo socioeconómico global, la productividad, la salud medioambiental y el bienestar de los países, las comunidades y las familias (OMS 1995b; Jeyaratnam y Chia 1994). Unos servicios de salud en el trabajo eficaces no sólo reducirían el absentismo por enfermedad evitable y las discapacidades profesionales, sino que ayudarían también a controlar los costes de la asistencia sanitaria y la seguridad social. Por tanto, el desarrollo de unos servicios de salud en el trabajo que cubran a todos los trabajadores está plenamente justificado tanto desde el punto de vista de la salud de éstos como desde el de la economía. Las infraestructuras para la prestación de los servicios de salud en el trabajo deben permitir una ejecución efectiva de las actividades necesarias para alcanzar los objetivos del servicio (OIT 1985a, 1985b; Rantanen, Lehtinen y Mikheev 1994; OMS 1989b). Para permitir la necesaria flexibilidad, el artículo 7 del Convenio de la OIT nº 161 establece que los servicios de salud en el trabajo pueden organizarse como servicios para una sola empresa o como servicios comunes a varias empresas. O bien, de conformidad con las condiciones y las prácticas nacionales, ser organizados por las empresas o los grupos de empresas inte- resadas, los poderes públicos o servicios oficiales, las instituciones de seguridad social, cualquier otro organismo habilitado por la autoridad competente, o una combinación de cualquiera de las fórmulas anteriores.
Algunos países regulan la organización de los servicios de salud en el trabajo en función del tamaño de la empresa. Por ejemplo, las empresas más grandes tienen que establecer su propio servicio interno, en tanto que las medianas y pequeñas deben participar en servicios conjuntos. Por lo general, la legisla- ción es flexible en cuanto a la elección de los modelos estructu- rales de los servicios de salud en el trabajo para ajustarse a las circunstancias y prácticas locales.
Algunos países regulan la organización de los servicios de salud en el trabajo en función del tamaño de la empresa. Por ejemplo, las empresas más grandes tienen que establecer su propio servicio interno, en tanto que las medianas y pequeñas deben participar en servicios conjuntos. Por lo general, la legisla- ción es flexible en cuanto a la elección de los modelos estructu- rales de los servicios de salud en el trabajo para ajustarse a las circunstancias y prácticas locales.
viernes, 12 de julio de 2013
Asesoramiento
Otro elemento común de la mayoría de programas es el asesoramiento para la modificación de hábitos de salud tan perjudiciales como el consumo de tabaco, las prácticas nutricionales deficientes o el comportamiento sexual de alto riesgo. Existen métodos eficaces para ayudar a las personas a aumentar su motivación y disposición a modificar tales hábitos, no abandonar una vez iniciado el proceso y minimizar las recaídas. Las sesiones de grupo dirigidas por profesionales de la salud o por personal no sanitario con formación específica suelen ser útiles para ayudar a las personas a efectuar los cambios, y el apoyo de los compañeros en el lugar de trabajo puede mejorar los resultados en cuestiones como el abandono del tabaco o la actividad física.
La educación sanitaria de los trabajadores puede comprender aspectos que influyan favorablemente en la salud de otros miem- bros de su familia. Por ejemplo, en ocasiones se desarrollan programas sobre el embarazo sano, la importancia de la lactancia, la capacitación como padres y el modo de abordar eficazmente la atención sanitaria y otras necesidades de los fami- liares de edad avanzada. El asesoramiento efectivo exige evitar la estigmatización de los participantes que presentan dificultades para cambiar o que no siguen las recomendaciones relativas a la modificación del estilo de vida.
La educación sanitaria de los trabajadores puede comprender aspectos que influyan favorablemente en la salud de otros miem- bros de su familia. Por ejemplo, en ocasiones se desarrollan programas sobre el embarazo sano, la importancia de la lactancia, la capacitación como padres y el modo de abordar eficazmente la atención sanitaria y otras necesidades de los fami- liares de edad avanzada. El asesoramiento efectivo exige evitar la estigmatización de los participantes que presentan dificultades para cambiar o que no siguen las recomendaciones relativas a la modificación del estilo de vida.
jueves, 11 de julio de 2013
Evaluaciones de la salud
Independientemente de la función, alcance y población diana del programa, se realizan evaluaciones multidimensionales de la salud de los trabajadores participantes durante las fases iniciales y, posteriormente, a intervalos periódicos. En general, se recogen datos sobre los hábitos y el estado de salud, se practican mediciones fisiológicas simples, como la tensión arterial y el perfil lipídico, y (con menor frecuencia) se registran las actitudes ante la salud, las dimensiones sociales de la salud, la utilización de servicios preventivos, las prácticas de seguridad y los antecedentes familiares. Los informes resultantes informatizados se comunican a los trabajadores individualmente y de forma colectiva sirven para la planificación, seguimiento y evaluación del programa, y permiten obtener habitualmente estimaciones del riesgo absoluto o relativo, que van desde la valoración del riesgo absoluto de sufrir un infarto de miocardio en el decenio siguiente (o la comparación del riesgo cuantificable de una persona de sufrirlo con el riesgo medio de las personas de los mismos sexo y edad), hasta la clasificación cualitativa de la salud y los riesgos mediante una escala de deficiente a excelente. También son habituales las recomendaciones específicas. Por ejemplo, se aconseja la actividad física regular a las personas sedentarias y el aumento de los contactos sociales a las personas que se relacionan poco con los familiares y amigos.
En algunos programas se hacen evaluaciones de la salud en el momento de la contratación o en conexión con programas específicos, y posteriormente, a intervalos fijos o con una periodicidad definida por la edad, el sexo y la situación de riesgo para la salud.
En algunos programas se hacen evaluaciones de la salud en el momento de la contratación o en conexión con programas específicos, y posteriormente, a intervalos fijos o con una periodicidad definida por la edad, el sexo y la situación de riesgo para la salud.
miércoles, 10 de julio de 2013
Contenido
La Figura 15.3 muestra la frecuencia con que se abordan diversas cuestiones referentes a la promoción de la salud, según datos deri- vados de encuestas realizadas en empresas privadas de 50 o más trabajadores. La comparación de los resultados de dos encuestas llevadas a cabo en 1985 y 1992, respectivamente, pone de mani- fiesto que se ha experimentado un importante aumento en la mayoría de las áreas. En términos generales, en un 66 % de los lugares de trabajo en 1985 se desarrollaba al menos una actividad, mientras que en 1992 la proporción ascendía al 81 %. Las áreas con un mayor aumento fueron las relacionadas con el ejercicio y la capacitación física para el trabajo, la nutrición, la hipertensión y el control del peso. Algunas de las cuestiones investigadas por primera vez en 1992, como la educación sobre el SIDA, el colesterol, la salud mental, los riesgos en el trabajo y la prevención de accidentes, presentaban frecuencias relativamente altas. Según la encuesta de 1992, en un 36 % de los lugares de trabajo se aplicaban programas educativos o de otro tipo relativos al abuso de alcohol y otras drogas; programas relacionados con el SIDA en un 28 %; programas de prevención de enfermedades de transmisión sexual en un 10%y en un9% programas de educa- ción prenatal, lo que indica la ampliación de las áreas tratadas.
Una amplia categoría de cuestiones que merece una atención cada vez mayor en los programas de promoción de la salud en el lugar de trabajo (un 16 % de los lugares de trabajo en 1992) es la relativa a la asistencia sanitaria basada en programas de autoayuda. Estos programas tienen en común que abordan cómo atender problemas de salud de escasa importancia con la aplicación de normas sencillas para estimar la gravedad de diversos signos y síntomas y así decidir la conveniencia de soli- citar ayuda profesional y con qué grado de urgencia.
La mejora de la información de los usuarios de los servicios de asistencia sanitaria constituye un objetivo complementario del programa y requiere su adiestramiento respecto a la elección de médico, las preguntas que deben plantearle, las ventajas e incon- venientes de las diferentes estrategias de tratamiento, la forma de decidir la oportunidad de someterse a un procedimiento diagnóstico o terapéutico recomendado y el lugar conveniente a tal efecto, los tratamientos no tradicionales y los derechos de los pacientes.
Una amplia categoría de cuestiones que merece una atención cada vez mayor en los programas de promoción de la salud en el lugar de trabajo (un 16 % de los lugares de trabajo en 1992) es la relativa a la asistencia sanitaria basada en programas de autoayuda. Estos programas tienen en común que abordan cómo atender problemas de salud de escasa importancia con la aplicación de normas sencillas para estimar la gravedad de diversos signos y síntomas y así decidir la conveniencia de soli- citar ayuda profesional y con qué grado de urgencia.
La mejora de la información de los usuarios de los servicios de asistencia sanitaria constituye un objetivo complementario del programa y requiere su adiestramiento respecto a la elección de médico, las preguntas que deben plantearle, las ventajas e incon- venientes de las diferentes estrategias de tratamiento, la forma de decidir la oportunidad de someterse a un procedimiento diagnóstico o terapéutico recomendado y el lugar conveniente a tal efecto, los tratamientos no tradicionales y los derechos de los pacientes.
martes, 9 de julio de 2013
Estructura del programa
Al considerar los resultados de la evaluación de las necesidades se tienen en cuenta los recursos económicos y humanos disponibles, la experiencia de programas previos, los requisitos reglamentarios y las características de la plantilla. En la Figura 15.2 se enumeran algunos de los elementos clave que deben definirse claramente en el proceso de planificación del programa. Entre las decisiones esenciales figura la determinación de las modalidades efectivas para llegar a la población diana. Por ejemplo, en el caso de una plantilla dispersa, la programación basada en las actividades desarrolladas fuera del lugar de trabajo y en la utilización del teléfono y el correo puede representar la opción más factible y eficaz en función del coste. Otra decisión importante hace referencia a la inclusión (defendida por algunos programadores) o exclusión del programa de los jubilados y de los cónyuges e hijos de los trabajadores.
La responsabilidad relativa al programa de promoción de la salud en el lugar de trabajo puede corresponder a alguno de los departamentos ya existentes, como el servicio médico o de salud laboral o los departamentos de recursos humanos y personal,
formación, administración, capacidad física para el trabajo, asis- tencia al trabajador u otros, o bien encomendarse a un departamento de promoción de la salud específico. Esta elección suele ser muy importante para el éxito del programa. Un departamento decidido a hacer todo lo posible por sus usuarios, dotado de una adecuada base de conocimientos, buenas rela- ciones de trabajo con otras partes de la organización y la confianza de directivos y supervisores, tiene muchas probabili- dades de lograr sus objetivos desde el punto de vista organiza- tivo. Las actitudes de los empleados en relación con el departamento al que se asigne el programa y la confianza que tengan en su integridad, sobre todo en lo que afecta a la confi- dencialidad de la información personal, puede afectar a la acep- tación del programa.
La responsabilidad relativa al programa de promoción de la salud en el lugar de trabajo puede corresponder a alguno de los departamentos ya existentes, como el servicio médico o de salud laboral o los departamentos de recursos humanos y personal,
formación, administración, capacidad física para el trabajo, asis- tencia al trabajador u otros, o bien encomendarse a un departamento de promoción de la salud específico. Esta elección suele ser muy importante para el éxito del programa. Un departamento decidido a hacer todo lo posible por sus usuarios, dotado de una adecuada base de conocimientos, buenas rela- ciones de trabajo con otras partes de la organización y la confianza de directivos y supervisores, tiene muchas probabili- dades de lograr sus objetivos desde el punto de vista organiza- tivo. Las actitudes de los empleados en relación con el departamento al que se asigne el programa y la confianza que tengan en su integridad, sobre todo en lo que afecta a la confi- dencialidad de la información personal, puede afectar a la acep- tación del programa.
lunes, 8 de julio de 2013
Evaluación de necesidades
La planificación de los programas suele comenzar con una evaluación de las necesidades. A menudo se lleva a cabo una encuesta entre los trabajadores para obtener información sobre cuestiones como: a) la frecuencia autodeclarada de los hábitos de salud (p. ej., consumo de tabaco, actividad física, dieta); b) la presencia de otros riesgos para la salud, como el estrés, la hiper- tensión, la hipercolesterolemia y la diabetes; c) las prioridades personales en cuanto a la reducción de riesgos y la mejora de la salud; d) la actitud ante otras posibles configuraciones del programa; e) los lugares preferidos para la programación de la promoción de la salud; f) la disposición a participar en las activi- dades programadas y, en ocasiones, g) la disposición a pagar parte del coste. Asimismo, pueden investigarse las actitudes ante las políticas empresariales vigentes o previstas, como la prohibición del consumo de tabaco o la oferta de alimentos más sanos en las máquinas expendedoras y comedores del lugar de trabajo.
En algunos casos, la evaluación de las necesidades comprende el análisis de los problemas de salud de los trabajadores basado en el estudio de los archivos clínicos del departamento médico, los registros de asistencia sanitaria, las indemnizaciones por incapacidad o por accidente de trabajo y los datos sobre absen- tismo. Este análisis ofrece información epidemiológica sobre la prevalencia y el coste de los diferentes problemas de salud, tanto somáticos como psicológicos, y permite la evaluación de las oportunidades existentes en materia de prevención desde un punto de vista programático (planificador) y financiero.
En algunos casos, la evaluación de las necesidades comprende el análisis de los problemas de salud de los trabajadores basado en el estudio de los archivos clínicos del departamento médico, los registros de asistencia sanitaria, las indemnizaciones por incapacidad o por accidente de trabajo y los datos sobre absen- tismo. Este análisis ofrece información epidemiológica sobre la prevalencia y el coste de los diferentes problemas de salud, tanto somáticos como psicológicos, y permite la evaluación de las oportunidades existentes en materia de prevención desde un punto de vista programático (planificador) y financiero.
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