jueves, 23 de octubre de 2014

Durante varios años, la BLS recogió tres tipos básicos de infor- mación

Durante varios años, la BLS recogió tres tipos básicos de infor- mación sobre las lesiones y enfermedades profesionales:

• Sector, ubicación geográfica del incidente y jornadas de trabajo perdidas por su causa.
• Características del trabajador afectado, como edad, sexo y profesión.
• Forma en que se ha producido el incidente o exposición, objetos o sustancias implicadas, naturaleza de la lesión o enfer- medad y parte del cuerpo afectada.

Este sistema de clasificación, aunque útil, era algo limitado y no atendía todas las necesidades antes descritas. En 1989 se decidió revisarlo para atender mejor las necesidades de los distintos usuarios.

miércoles, 22 de octubre de 2014

DESARROLLO Y APLICACION DE UN • SISTEMA DE CLASIFICACION DE LESIONES Y ENFERMEDADES PROFESIONALES

Los sistemas de vigilancia de lesiones y enfermedades en el lugar de trabajo constituyen un recurso crítico para la gestión y reduc- ción de las lesiones y enfermedades profesionales. Proporcionan datos esenciales que pueden utilizarse para identificar problemas en el lugar de trabajo, desarrollar estrategias correctoras y prevenir así futuras lesiones y enfermedades. Estos objetivos pueden lograrse con unos sistemas de vigilancia que registren con considerable detalle las características de las lesiones que se producen en el lugar de trabajo. Para que tenga la máxima utilidad, tales sistemas deben ser capaces de responder a cues- tiones como qué lugares de trabajo son más peligrosos, qué lesiones producen la mayor pérdida de tiempo de trabajo o incluso qué parte del organismo sufre lesiones con más frecuencia.
En este artículo se describe un sistema exhaustivo de clasifica- ción elaborado por la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo de Estados Unidos (BLS). El sistema se ha elaborado para atender las necesidades de analistas de la política estatal y federal, investigadores de la salud y la segu- ridad, empresas, organizaciones de trabajadores, profesionales de la seguridad, entidades aseguradoras y otros sectores intere- sados en promover la salud y la seguridad en el lugar de trabajo.

martes, 21 de octubre de 2014

Resumen Los servicios de salud y seguridad en el trabajo son importantes para los países

Los servicios de salud y seguridad en el trabajo son importantes para los países en vías de desarrollo, sobre todo por la rápida industrialización de la economía, la vulnerabilidad de la pobla- ción activa y el control deficiente de los riesgos para la salud en el lugar de trabajo.
Para el desarrollo y prestación de servicios de salud en el trabajo, es importante contar, también en estos países, con algún sistema de vigilancia de las enfermedades profesionales, que permita justificar, planificar y establecer prioridades para la legislación y los servicios pertinentes y evaluar los resultados de las medidas adoptadas.
Los sistemas de vigilancia que existen en los países desarrollados no siempre son adecuados para los países en vías de desa- rrollo. Los que se establezcan en éstos deben tener en cuenta el tipo de sectores existentes y los riesgos que son importantes. Los sistemas más adecuados son los que utilizan mecanismos senci- llos de vigilancia, así como tecnología ya existente y apropiada.

lunes, 20 de octubre de 2014

Ayuda de los organismos internacionales

Los organismos internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Mundial de la Salud y entidades como la Comisión Internacional de Medicina del Trabajo, pueden contribuir a solucionar algunos problemas de la vigilancia de la salud y seguridad en el trabajo en un país. Asimismo, pueden organizar cursos de formación u ofrecer oportunidades de formación a los profesionales de la asistencia sanitaria primaria.
El uso compartido de información entre países regionales con sectores industriales y problemas de salud en el trabajo similares también suele ser útil.

domingo, 19 de octubre de 2014

Cruce de datos

Aunque el cruce de datos parezca atractivo y se haya utilizado ya con cierto éxito en algunos países desarrollados, posiblemente no sea un enfoque adecuado o posible en los países en vías de desa- rrollo, al no disponer éstos de la infraestructura necesaria. Por ejemplo, es posible que no existan registros de enfermedades ni de los lugares de trabajo o, si existen, que no estén informatizados ni puedan cruzarse fácilmente.

sábado, 18 de octubre de 2014

Estudios de cohortes

En un estudio de cohortes, todos los participantes comparten un episodio común, la exposición. En un estudio clásico de cohortes, primero se identifica a un grupo definido de personas expuestas y luego se realiza el seguimiento de todas ellas y se registra su morbilidad y/o mortalidad. Además de la exposición cualitativa habitual, la cohorte debe definirse también aplicando otros crite- rios de selección, como rango de edades, sexo (mujeres, hombres o ambos), duración mínima e intensidad de la exposición, ausencia de otras exposiciones, etc., para aumentar la validez y eficiencia del estudio. Al inicio del estudio, ningún miembro de la cohorte debe presentar la enfermedad estudiada, de acuerdo con el conjunto empírico de criterios utilizados para medir la enfermedad.
Si, por ejemplo, en un estudio de cohortes sobre los efectos del disulfuro de carbono en la morbilidad coronaria, la cardio- patía coronaria se mide empíricamente como infartos clínicos, las personas que al inicio del estudio tuviesen antecedentes de infartos coronarios tendrían que ser excluidas de la cohorte. Sin embargo, podrían aceptarse alteraciones electrocardiográficas sin antecedentes de infarto. Por el contrario, si la aparición de nuevos cambios electrocardiográficos fuera la medida empírica del resultado, los miembros de la cohorte tendrían que tener también electrocardiogramas normales al inicio del estudio.

viernes, 17 de octubre de 2014

TIPOS DE DISEÑO DE LOS ESTUDIOS

El epidemiólogo está interesado en conocer la relación entre variables, principalmente entre variables de exposición y efecto. Normalmente, los epidemiólogos desean averiguar si la presencia de una enfermedad está relacionada con la presencia de un agente específico (exposición) en la población. Las posibles maneras de estudiar esta relación varían considerablemente. Se puede identificar a todas las personas expuestas al agente y realizar su seguimiento para medir la incidencia de la enfer- medad y compararla con la de una población no expuesta. También se pueden obtener muestras de las poblaciones expuestas y no expuestas sin tener que realizar un recuento completo de ellas. Una tercera alternativa consiste en identificar a todas las personas que desarrollan la enfermedad de interés en un determinado período de tiempo (“casos”) y a un grupo adecuado de personas que no la desarrollan (una muestra de la población fuente de los casos) y determinar si las pautas de exposición difieren entre los dos grupos. El seguimiento de los participantes del estudio es otra posibilidad (en los llamados estudios longitudi- nales). En estos estudios, existe un intervalo de tiempo desde el momento en que se produce la exposición hasta el momento en que aparece la enfermedad. Otra alternativa consiste en realizar un estudio transversal de la población, midiendo tanto la exposi- ción como la enfermedad en el mismo punto en el tiempo.
En este artículo, se describen los tipos de estudios más comunes: cohortes, casos y referentes (casos y controles) y trans- versales. Para preparar el escenario de la descripción, conside- remos una gran fábrica de rayón de viscosa situada en una pequeña ciudad. Se ha iniciado una investigación para deter- minar si la exposición al disulfuro de carbono aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Existen varias alternativas para el diseño de la investigación, algunas claramente más adecuadas que otras. La primera estrategia consiste en identi- ficar a todos los trabajadores que han estado expuestos al disul- furo de carbono y realizar su seguimiento para determinar la mortalidad cardiovascular.

jueves, 16 de octubre de 2014

Representatividad

Ya se han descritos algunas medidas del riesgo, todas las cuales utilizan una serie de métodos para el recuento de episodios y presumen la representatividad de dichos episodios en el grupo definido. Para explicar cualquier diferencia observada entre los resultados de distintos estudios, es esencial conocer los métodos que se han utilizado.

miércoles, 15 de octubre de 2014

El riesgo atribuible en la población (RAP)

El riesgo atribuible en la población (RAP) y el porcentaje de riesgo atri- buible en la población (RAP %), o fracción etiológica, indica los casos de una enfermedad en la población total, compuesta por personas expuestas y no expuestas, que se deben a la exposición si la asociación observada es causal. El RAP puede obtenerse de un estudio de cohortes (Tabla 28.3) y el RAP % puede calcularse tanto en estudios de cohortes como de casos y controles (Tablas 28.3 y 28.4).

martes, 14 de octubre de 2014

Riesgo atribuible

Existen medidas que expresan los casos de una enfermedad que pueden atribuirse a una exposición si la asociación observada entre exposición y enfermedad es causal. El riesgo atribuible en los expuestos (RAe) es la tasa de la enfermedad en los expuestos menos la tasa de la enfermedad en los no expuestos. En los estudios de casos y controles no se pueden medir directamente las tasas de enfermedad, de manera que el RAe sólo puede calcularse en estu- dios de cohortes. Otra medida más intuitiva es el porcentaje de riesgo atribuible en los expuestos (RAe %), que puede obtenerse en ambos tipos de estudios. El RAe % es la proporción de casos que aparecen en la población expuesta y que pueden atribuirse a la exposición (véanse las fórmulas en las Tablas 28.3 y 28.4). El RAe % es la tasa relativa (o el índice de probabilidades) menos 1, divi- dido por la tasa relativa (o índice de probabilidades), multiplicado por 100.

lunes, 13 de octubre de 2014

Dobles normas (I)

Muchas EMN no han sido tan rigurosas en el control de los riesgos industriales en los países en desarrollo como en sus países de origen. Los casos más numerosos de esta duplicidad de criterios se refieren al amianto y otros materiales extremadamente peligrosos y en situaciones en las que un control eficaz de los peli- gros constituiría una parte importante de los costes generales de producción y reduciría las ventas por otras razones. Los casos descritos en los años 70 y principios de los 80 corresponden a empresas con sede en Alemania occidental, Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Italia, Austria y Japón (Castleman y Navarro 1987).
El caso de “doble rasero” mejor analizado es el de la fábrica de pesticidas que causó millares de muertes y daños perma- nentes para la salud a decenas de miles de personas en Bhopal, la India, en 1984. La comparación entre la fábrica de Bhopal y otra similar instalada en Estados Unidos puso de manifiesto hasta qué punto se había aplicado un criterio diferente en cuanto al diseño y el funcionamiento de los centros, las audito- rías de seguridad, la formación de los trabajadores, el personal empleado en las tareas peligrosas, el mantenimiento de las insta- laciones y la responsabilidad de la dirección. Otros factores importantes fueron las carencias relativas en materia de norma- tiva pública y responsabilidad civil en la India respecto de Estados Unidos (Castleman y Purkayastha 1985).
El desastre de Bhopal atrajo la atención mundial sobre las políticas y las prácticas de las EMN en lo que respecta a la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores y del medio ambiente. Muchas empresas manufactureras de grandes dimensiones se dieron cuenta de repente de que corrían un riesgo excesivo, que podían reducir, y comenzaron a rebajar las cantidades de gases comprimidos altamente tóxicos que almace- naban y transportaban. Por ejemplo, el traslado de grandes cilin- dros de gas fosgeno pasó de ser una práctica habitual en Estados Unidos a evitarse por sistema. Estos cambios se debieron en buena medida a la práctica desaparición de los seguros de protección contra las consecuencias de los vertidos químicos en las comunidades. Ahora bien, dejando a un lado las considera- ciones puramente económicas, la ética y la moralidad de la conducta de las empresas multinacionales fue puesta en tela de juicio como no lo había sido antes.

domingo, 12 de octubre de 2014

Asia y América Latina

Aunque Asia es la región económica de crecimiento económico más rápido, las negociaciones sobre librecambio no han avan- zado significativamente en esta zona. Ni la ASEAN ni la APEC han abordado la salud y la seguridad en el trabajo en sus negociaciones comerciales. Del mismo modo, los acuerdos de libre- cambio cada vez más numerosos en América Latina, como MERCOSUR y el Pacto Andino, no contemplan la adopción de iniciativas al respecto.

y desarrollado numerosos procedimientos con este fin. Dada la tendencia al aumento de los acuerdos de libre comercio, se prevé que el dominio de las EMN se amplíe y, por tanto, se reduzca el número de empresas de propiedad pública y privada. Resulta oportuno, por tanto, considerar el papel desempeñado por las EMN en el marco de su expansión actual en todo el mundo, sobre todo en los países que, hasta la fecha, han dedicado escasos recursos a la protección del trabajador y del medio ambiente.
El Consejo de la Industria Química Europea (CEFIC), en sus Directrices sobre transferencia de tecnología (Aspectos de seguridad, salud y medio ambiente) señala que la tecnología transferida debe satis- facer unos requisitos de seguridad y protección de la salud y del medio ambiente iguales a los del proveedor y equivalentes a los exigidos en las instalaciones de su sede (CEFIC 1991). Esta medida parece especialmente aplicable a las filiales de las EMN repartidas por el mundo.

sábado, 11 de octubre de 2014

América del Norte (III)

Si el CEE llega a la conclusión de que un país ha dejado de aplicar sus normas de trabajo, puede iniciarse un proceso formal de resolución de conflictos. Es significativo que sólo pueda recurrirse a este proceso si el conflicto tiene que ver con la salud y la seguridad en el trabajo, el trabajo infantil o el pago del salario mínimo. En primer lugar, los países implicados tratan de negociar un acuerdo. Si éste no prospera, se convoca un grupo de árbitros elegidos de una lista de expertos elaborada y actualizada por el Consejo. El grupo presenta sus resultados, su conclusión respecto al incumplimiento y sus recomendaciones para la adopción de acciones correctoras. Si el país en cuestión no las cumple, puede volver a convocarse el grupo e imponerse multas. Si el país se niega a pagar la multa, su castigo definitivo sería la suspensión de los beneficios derivados del TLC, normalmente mediante la imposición de aranceles en el sector en que se cometió la infracción con el fin de recuperar la cuantía de la multa.
En general, el acuerdo accesorio sobre trabajo, como marco para la salud y la seguridad en el seno del TLC, es menos amplio que los acuerdos europeos correspondientes. En el TLC, se centra la atención en la resolución de los conflictos y no en la investiga- ción conjunta, el intercambio de información, la formación, el desarrollo de tecnologías y otras iniciativas afines. El proceso de resolución de conflictos, para los defensores de los trabajadores, es pesado, relativamente ineficaz y requiere mucho tiempo y, lo que es más importante, el acuerdo accesorio no expresa un compromiso compartido con los derechos fundamentales de los trabajadores. En él se respetan las legislaciones nacionales de cada país y no figuran disposiciones relativas a la mejora o la armonización de las que son deficientes. Su alcance es limitado y, aunque la experiencia acumulada hasta la fecha es escasa, es probable que el planteamiento general europeo respecto a la salud en el trabajo, incluida la consideración de cuestiones como el trabajo por turnos y el estrés, no se reproducirá en América del Norte.

viernes, 10 de octubre de 2014

América del Norte (II)

En el Acuerdo sobre trabajo, en un anexo, se definen “princi- pios rectores que las Partes se comprometen a promover, sin perjuicio de la legislación nacional de cada parte, pero no se establecen normas comunes mínimas”. Estos principios incluyen la prevención de los accidentes y las enfermedades profesionales, la indemnización cuando éstas se produzcan, la protección de los trabajadores migrantes y los niños, otros derechos más tradi- cionales como la libertad de asociación, de organización, de negociación colectiva y de huelga y la prohibición del trabajo forzado. Los objetivos declarados del acuerdo accesorio son mejorar las condiciones de trabajo, fomentar el intercambio de información, la recogida de datos y la colaboración en los estu- dios, así como promover el cumplimiento de las legislaciones laborales de cada país.
En los primeros artículos del Acuerdo sobre trabajo se insta a los países a difundir su propia legislación laboral a escala nacional y a aplicarla con justicia, equidad y transparencia. Además, se prevé la formación de una Comisión para la coope- ración en materia de trabajo. Consta de un Consejo formado por los tres ministros de trabajo o sus representantes, encargado de la formulación de políticas y la promoción de actividades de coope- ración, y una Secretaría a cargo de un director ejecutivo que elaborará los informes de referencia y otros estudios y prestará ayuda al Consejo. Además, se indica a las partes que creen una Oficina administrativa nacional que funcione como vínculo con la Comisión y facilite el trabajo de ésta. Se establecen varios proce- dimientos generales, como el relativo a la obtención de conoci- mientos expertos mediante la cooperación con la OIT. No obstante, el Tratado define pocos procedimientos específicos que respalden la consecución de estos objetivos.
El interés prestado al acuerdo accesorio se basaba en buena medida en la posibilidad de que un Estado miembro,presuntamente México, podría obtener una ventaja comercial desleal mediante la aplicación de prácticas laborales menos exigentes; esta actitud expondría a los trabajadores mexicanos a la recepción de salarios reducidos y al sometimiento a condi- ciones de trabajo insalubres y provocaría la pérdida de puestos de trabajo en Estados Unidos y Canadá. Por tanto, gran parte del acuerdo accesorio se dedica a los procedimientos de gestión de quejas y reclamaciones. En su caso, el primer paso consistiría en la consulta a escala ministerial entre los gobiernos afectados. A continuación, la Comisión crearía un Comité de Expertos de Evaluación (CEE), compuesto por tres personas cualificadas “elegidas estrictamente en función de su objetividad, fiabilidad y capacidad de juicio”, con el fin de considerar la cuestión, siempre que esté relacionada con el comercio y “se recoja en legislaciones laborales mutuamente reconocidas”. El CEE puede basarse en información ofrecida por la Comisión, los Estados miembros, organizaciones, personas con conocimientos especiali- zados o el público en general. Los informes del CEE se ponen a disposición de todos los Estados miembros.

jueves, 9 de octubre de 2014

América del Norte (I)

Los tres países de América del Norte han sido socios comerciales durante muchas décadas. El primer paso hacia la celebración de un acuerdo de comercio regional fue el Tratado de Libre Comercio establecido entre Estados Unidos y Canadá en 1987,en virtud del cual se redujeron los aranceles y otras restricciones al comercio de esos dos Estados. A principios de los años 90, como paso previo a la celebración de un acuerdo de comercio de todo el continente, los responsables en materia laboral de Estados Unidos y México emprendieron varias iniciativas de cooperación, como la formación de inspectores de trabajo. En 1993, México, Canadá y Estados Unidos ratificaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), que entró en vigor en 1994 para su plena aplicación durante una década. El TLC se diseñó para erradicar la mayoría de las restricciones comerciales existentes entre los tres países.
El proceso que dio lugar a la celebración del TLC difirió de la experiencia europea en diversos aspectos. El TLC tenía una historia más breve y se negoció con rapidez. No había una tradi- ción de incorporar cuestiones sociales en el proceso. Las cues- tiones medioambientales y laborales se recogieron en última instancia en dos acuerdos accesorios adoptados junto con el TLC propiamente dicho. Los grupos ecologistas desempeñaron un papel activo en el debate previo a la firma del TLC y consi- guieron que se incluyeran ciertas garantías medioambientales en el correspondiente acuerdo accesorio, pero los colectivos de trabajadores adoptaron un enfoque diferente. Los sindicatos y sus aliados, especialmente en Estados Unidos y Canadá, se opusieron firmemente al Tratado y realizaron campañas más orientadas a su bloqueo general que a la inclusión de disposi- ciones específicas favorables a los trabajadores. Además, ninguno de los tres Gobiernos estaba dispuesto a ceder parte de su soberanía en materia de legislación laboral. En consecuencia, el Acuerdo sobre trabajo incluido en el TLC es relativamente limi- tado si se le compara con el acuerdo sobre medio ambiente o con la experiencia europea.

miércoles, 8 de octubre de 2014

El uso de los términos infraestructuras, práctica y enfoques permite diferenciar las funciones

El uso de los términos infraestructuras, práctica y enfoques permite diferenciar las funciones de los diversos protagonistas y participantes en la prevención en sus respectivas áreas de competencia, sin perjuicio de su actuación conjunta.

martes, 7 de octubre de 2014

Infraestructuras para la práctica de la salud en el trabajo

Infraestructuras para la práctica de la salud en el trabajo: mecanismos establecidos para poner en práctica las políticas nacionales y tomar medidas en el ámbito de la empresa; las infraestructuras pueden revestir la forma de servicios “institucionalizados” e incluir otros muchos organismos, tales como institutos nacio- nales de salud y seguridad en el trabajo

lunes, 6 de octubre de 2014

Enfoques de la salud en el trabajo

Enfoques de la salud en el trabajo: principios y enfoques orienta- dores de las medidas a adoptar, tales como el principio general de asistencia sanitaria primaria defendido por la OMS y el de la mejora de las condiciones y el medio ambiente de trabajo, defendido por la OIT.

domingo, 5 de octubre de 2014

Práctica de la salud en el trabajo

Práctica de la salud en el trabajo: conjunto de actividades de todos los que contribuyen a la protección de la salud de los trabaja- dores y a la mejora de las condiciones y el medio ambiente de trabajo; este término no debe entenderse limitado a la práctica de los profesionales de la salud en el trabajo.

sábado, 4 de octubre de 2014

Infraestructuras, práctica y enfoques de la salud en el trabajo (III)

Con el fin de superar este problema y otras muchas causas habituales de malentendidos, el segundo punto del orden del día de la Décimo segunda reunión del Comité Mixto OIT/OMS sobre Medicina del Trabajo estaba redactado así: “Infraestruc- turas para la práctica de la salud en el trabajo: opciones y modelos nacionales para las políticas, enfoques de asistencia sanitaria primaria, estrategias, programas y funciones de los servicios de salud en el trabajo” (1995b), con las siguientes acepciones:

viernes, 3 de octubre de 2014

Integración del programa en otras actividades de la empresa.

El programa será más eficaz y menos costoso si se integra en los planes de prestaciones y seguros de enfermedad colectivos de la plantilla, en las políticas de relaciones laborales y el entorno empresarial, así como en la estrategia comercial de la empresa. Y lo que es más importante, deberá coordinarse con las prácticas y políticas de la empresa en materia de seguridad ambiental y laboral.

jueves, 2 de octubre de 2014

Sugerencias para las pequeñas empresas

Las siguientes sugerencias contribuirán a garantizar la puesta en marcha y el funcionamiento satisfactorios de un programa de promoción de la salud en una pequeña empresa:

miércoles, 1 de octubre de 2014

Seguro de enfermedad y promoción de la salud en las pequeñas empresas

Cuanto más pequeña es la empresa, menor es la probabilidad de que ofrezca seguros de enfermedad colectivos a los trabajadores y
a sus familiares. Es difícil para una empresa exigir a sus trabajadores que se preocupen por la salud, como un principio básico para ofrecerles actividades de promoción de la salud, cuando no disfrutan del seguro de enfermedad básico. Incluso si hubiesen tenido acceso al mismo, los imperativos de costes constriñen a muchas pequeñas empresas a programas de seguros de enfermedad básicos, con coberturas muy reducidas.
Por otro lado, muchos planes colectivos cubren las exploraciones médicas periódicas, las mamografías y citologías, la vacu- nación y los cuidados adecuados de recién nacidos y niños. Lamentablemente, el desembolso económico que hay que hacer, antes de disfrutar de las prestaciones aseguradas, para cubrir los costes de los gastos no cubiertos y los sufragados parcialmente deducibles y las cuotas suele ser un elemento disuasorio de la utilización de los mencionados servicios de prevención. Para salvar este impedimento, algunas empresas han llegado a un acuerdo con los trabajadores para reembolsarles estos gastos; otras juzgan que es menos gravoso y complicado pagarlos como coste de explotación.
Además de incluir medidas de prevención en su cobertura, algunas compañías de seguros de enfermedad ofrecen programas de promoción de la salud para colectivos asegurados, normalmente a cambio de una comisión, aunque a veces no supone un coste suplementario. Por lo general, estos programas comprenden material impreso y/o audiovisual, aunque en determinados casos son más globales. Algunos resultan especialmente apropiados para las pequeñas empresas.
En un número cada vez mayor de áreas, las empresas y otras organizaciones han formado coaliciones de “acción sanitaria” para elaborar información y conocimientos, así como respuestas a problemas de orden sanitario que afectan a tales organiza- ciones y a su medio social. Muchas de estas coaliciones propor- cionan a sus miembros asistencia para diseñar y aplicar programas de promoción de la salud en el lugar de trabajo. Además, están apareciendo grupos operativos en un número creciente de zonas, donde estimulan la aplicación de actividades de promoción de la salud tanto en el lugar de trabajo como en la comunidad en general.

martes, 30 de septiembre de 2014

Utilización eficaz de los recursos.

Debido a que son normalmente limitados, las pequeñas empresas tienden a ser más eficientes en la utilización de sus recursos. Es más probable que acudan a recursos de la comunidad, tales como los ofrecidos por los organismos de salud y sociales de voluntariado, de la Administración y empresariales, hospitales y centros escolares, en busca de medios poco onerosos para facilitar información y educa- ción a los trabajadores y a sus familias (véase la Figura 15.6).

lunes, 29 de septiembre de 2014

Accesibilidad de los altos directivos

En una organización más pequeña, la dirección es más accesible y su trato con los traba- jadores es más familiar, con lo que es más probable que la dirección sea más consciente de sus problemas y necesidades personales. Además, cuanto menor es la organización, más rápidamente el propietario/consejero delegado se verá envuelto, inmediatamente, en la toma de decisiones sobre las nuevas actividades del programa, evitándose los efectos, a menudo absurdos, de la burocracia que puede encontrarse en las grandes organizaciones. En una pequeña empresa, dicha persona clave está más capacitada para recabar el apoyo de la alta dirección, tan vital para el éxito de los programas de promoción de la salud en el lugar de trabajo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Receptores en la piel lampiña (II)

El principal componente del corpúsculo es un núcleo externo formado por material celular que contiene espacios llenos de líquido. El propio núcleo externo está rodeado por una cápsula en la que penetra un canal central y una red capilar. A través del canal pasa una fibra nerviosa mielinizada simple de 7 a 1 m de diámetro, que se convierte en una terminación nerviosa larga no mielinizada que se hunde profundamente en el centro del corpúsculo. El axón terminal es elíptico y posee ramificaciones.
El corpúsculo de Pacini es un receptor de adaptación rápida. Cuando se somete a presión mantenida, produce un impulso sólo al principio y al final del estímulo. Responde a vibraciones de alta frecuencia (de 80 a 400 Hz) y es más sensible a las vibra- ciones de alrededor de 250 Hz. Con frecuencia, estos receptores responden a las vibraciones transmitidas a lo largo de huesos y tendones y, debido a su sensibilidad extrema, pueden activarse tan sólo con un soplo de aire sobre la mano (Martin 1985). Además de los corpúsculos de Pacini, hay otros receptores de adaptación rápida en la piel lampiña. La mayoría de los investi- gadores creen que son los corpúsculos de Meissner, que se loca- lizan en las papilas dérmicas. Este receptor responde a vibraciones de baja frecuencia, de2a 40 Hz,y está formado por las ramas terminales de una fibra mielinizada de mediano tamaño cubierta por una o varias capas de unas células que parecen ser células de Schwann modificadas, denominadas células laminares. Las neuritas del receptor y de las células lami- nares pueden conectarse con una célula basal de la epidermis (Figura 11.23).
Si el corpúsculo de Meissner se inactiva de forma selectiva mediante la inyección de un anestésico local a través de la piel, se pierde el sentido de aleteo o de vibración de baja frecuencia. Esto indica un complemento funcional a la capacidad receptora de alta frecuencia de los corpúsculos de Pacini. Juntos, estos dos receptores aportan las señales nerviosas suficientes para que la sensibilidad humana abarque un amplio margen de vibraciones

(Mountcastle y cols. 1967).


sábado, 27 de septiembre de 2014

Receptores en la piel lampiña (I)

La relación de la estructura anatómica de un receptor con las señales nerviosas que genera es más marcada en los receptores grandes fácilmente manipulables y con terminaciones corpuscu- lares o encapsuladas. Los corpúsculos de Pacini y de Meissner se conocen particularmente bien; estos, como las terminaciones capilares comentadas antes, transmiten sensaciones de vibración. El corpúsculo de Pacini tiene un tamaño suficiente para verlo
a simple vista, con lo que resulta sencillo asociar el receptor a una respuesta nerviosa específica. Se localizan en la dermis, generalmente alrededor de tendones o articulaciones, en una estructura en forma de cebolla que mide 0,5  1,0 mm. Se continúa con una de las fibras aferentes más largas del orga- nismo, con un diámetro de 8 a 13 m y una velocidad de conducción de 50 a 80 metros por segundo. Su anatomía, estu- diada con microscopía óptica y electrónica, es bien conocida.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Receptores capilares

Un pelo típico está cubierto por una red de terminaciones nerviosas ramificadas a partir de cinco a nueve axones mielinizados. (Figura 11.22). En los primates, estas terminales se clasi- fican en tres categorías: terminaciones lanceoladas, fusiformes y papilares. Los tres tipos son de adaptación rápida, de forma que la inclinación mantenida del pelo sólo causa impulsos nerviosos cuando se produce el movimiento. Por tanto, estos receptores son muy sensibles a los estímulos de movimiento o vibratorios, pero ofrecen escasa o nula información sobre la presión o el tacto constantes.
Las terminaciones lanceoladas salen de una fibra muy mielini- zada que forma una red alrededor del pelo. Las neuritas terminales pierden su cobertura habitual de células de Schwann y se abren camino entre las células de la base del pelo.
Los axones rodeados de células de Schwann forman termi- nales fusiformes. Estas ascienden hasta el tallo del pelo inclinado y terminan en un grupo semicircular justo debajo de un glán- dula sebácea o productora de grasa. Las terminaciones papilares se diferencian de los terminales fusiformes porque en vez de terminar sobre el tallo del pelo, acaban como terminaciones nerviosas libres alrededor del orificio del pelo.
Es probable que existan diferencias funcionales entre los tipos de receptores capilares. Esto se explica en parte por las diferencias estructurales en relación con la forma en que los nervios terminan sobre el tallo del pelo y, en parte, por las diferencias en el diámetro de los axones, ya que los axones de diámetros diferentes conectan con estaciones centrales diferentes. Con todo, las funciones de los receptores en la piel con vello continúan siendo objeto de estudio.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Receptores que responden a la vibración y al movimiento de la piel

A diferencia de los mecanorreceptores de adaptación lenta, los receptores de adaptación rápida permanecen silentes durante la indentación cutánea mantenida. Sin embargo, son adecuados para las señales de vibración y de movimiento de la piel. Se señalan dos categorías: los receptores de la piel con vello, que se asocian a cada pelo; y los que forman terminaciones corpuscu- lares en la piel lampiña o sin pelo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Receptores que responden a la presión cutánea constante (III)

Al igual que la célula de Merkel, un segundo receptor de adaptación lenta sirve también a la piel para señalar la magnitud y la duración de la presión cutánea constante. Este receptor, de tamaño microscópico y conocido como receptor de Ruffini, está formado por un grupo de neuritas que salen de una fibra mieli- nizada y están encapsuladas por células de tejido conectivo. Dentro de la estructura capsular hay fibras que aparentemente transmiten sensaciones cutáneas locales distorsionadas a las neuritas, que a su vez producen los mensajes que se envían por las vías nerviosas hasta el sistema nervioso central. La presión sobre la piel provoca una descarga mantenida de impulsos nerviosos; como sucede con la célula de Merkel, la frecuencia de los impulsos es proporcional a la intensidad del estímulo.
A pesar de estas similitudes, existe una diferencia fundamental entre las células de Merkel y los receptores de Ruffini. La esti- mulación de estos últimos provoca una sensación; en cambio, la estimulación de las cúpulas táctiles que contienen células de Merkel no produce una sensación consciente; la cúpula táctil es, por tanto, un receptor misterioso, porque no se conoce su papel real en la función nerviosa. Por tanto, se cree que los receptores de Ruffini son los únicos capaces de generar las señales nerviosas necesarias para la percepción sensorial de la presión o del tacto constante. Además, se ha demostrado que los receptores de adaptación lenta de Ruffini son los que permiten al ser humano evaluar la presión cutánea en una escala de intensidad.

martes, 23 de septiembre de 2014

La silicosis agudas

La silicosis agudas puede desarrollarse entre los dos meses y los dos años siguientes a una exposición masiva al sílice. A menudo, los síntomas de presentación son disnea, debilidad y pérdida de peso espectaculares. Los hallazgos radiológicos de llenado alveolar difuso difieren de los observados en las formas más crónicas de silicosis. Se han descrito hallazgos histológicos simi- lares a la proteinosis alveolar pulmonar, y en ocasiones se han comunicado anomalías extrapulmonares (renales y hepáticas). La evolución habitual es la progresión rápida hasta una insufi- ciencia ventilatoria hipoxémica grave.
La tuberculosis puede complicar todas las formas de silicosis, pero las personas que presentan las formas aguda y acelerada son las que tienen el riesgo más alto. La exposición aislada al sílice, incluso sin silicosis, también puede predisponer a esta infección. M. tuberculosis es el microorganismo habitual, pero también se observan micobacterias atípicas.
Incluso en ausencia de silicosis radiográfica, los trabajadores expuestos al sílice pueden padecer también otras enfermedades asociadas a la exposición ocupacional al polvo, como bronquitis crónica y el enfisema asociado. Estas anomalías se asocian a numerosas exposiciones profesionales a polvos minerales, incluidos los polvos que contienen sílice.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La silicosis acelerada

La silicosis acelerada puede aparecer tras exposiciones más intensas y de menor duración (5 a 10 años). Los síntomas, los hallazgos radiológicos y las mediciones fisiológicas son similares a los que se encuentran en la forma crónica. El deterioro de la función pulmonar es más rápido, y muchos trabajadores con enfermedad acelerada pueden desarrollar una infección por micobacterias. En la silicosis, a menudo en la de tipo acelerado, se observan enfermedades autoinmunitarias, entre ellas esclero- dermia y esclerosis sistémica. La progresión de las anomalías radiológicas y del deterioro funcional pueden ser muy rápidas en los casos de enfermedad autoinmunitaria asociada a silicosis.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La fibrosis masiva progresiva

La fibrosis masiva progresiva es más probable que se presente con disnea de esfuerzo. Esta forma de la enfermedad se caracteriza por opacidades nodulares mayores de 1 cm en la radiografía de tórax, y habitualmente conlleva una disminución de la capacidad de difusión del monóxido de carbono, disminución de la tensión arterial de oxígeno en reposo o con el ejercicio, y una importante restricción en la espirometría o en la medición de los volúmenes pulmonares. La distorsión del árbol bronquial también puede conducir a obstrucción de las vías aéreas y a tos productiva. Pueden producirse infecciones bacterianas recidi- vantes similares a las observadas en la bronquiectasias. La pérdida de peso y la cavitación de las opacidades grandes debe plantear la posibilidad de una tuberculosis o de otra infección por micobacterias. El neumotórax puede ser una complicación que amenace la vida, ya que el pulmón fibrótico puede resultar difícil de reexpandir. La insuficiencia respiratoria hipoxémica con cor pulmonale es un acontecimiento terminal frecuente.

sábado, 20 de septiembre de 2014

La silicosis crónica (o clásica)

La silicosis crónica (o clásica) puede ser asintomática o conducir a disnea de esfuerzo o tos insidiosamente progresivas (a menudo atribuidas erróneamente al proceso de envejecimiento). Se presenta como una anomalía radiográfica con opacidades redondeadas pequeñas (10 mm) en los lóbulos superiores. Es habitual que el inicio de la exposición tuviera lugar hace 15 años o más. La característica anatomopatológica fundamental de la forma crónica es el nódulo silicótico, que se caracteriza por un área central acelular constituida por fibras de colágeno hialini- zado concéntricas dispuestas en espiral, rodeadas por tejido conectivo celular con fibras de reticulina. La silicosis crónica puede evolucionar a FMP (en ocasiones denominada silicosis complicada), incluso después de haberse interrumpido la exposi- ción al polvo con sílice.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Formas de silicosis: historia de exposición y descripciones anatomoclínicas

Se describen habitualmente formas crónicas, aceleradas y agudas de silicosis. Estas expresiones clínicas y anatomopatológicas de la enfermedad reflejan diferentes intensidades de exposición, períodos de latencia e historias naturales. La forma crónica o clásica suele seguir a uno o más decenios de exposición a polvo respirable que contiene cuarzo, y puede evolucionar a fibrosis masiva progresiva (FMP). La forma acelerada se produce tras exposiciones más breves e intensas y evoluciona con mayor rapidez. La forma aguda puede ocurrir después de exposiciones intensas y breves a niveles elevados de polvo respirable con un contenido de sílice alto durante períodos que pueden medirse en meses más que en años.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Otras fuentes de información

En los países en vías de desarrollo, los sistemas de vigilancia de los problemas de salud en el trabajo suelen infrautilizar la informa- ción médica de tipo hospitalario o ambulatorio. Los centros correspondientes pueden y deben incorporarse al sistema de notificación de ciertas enfermedades, como las intoxicaciones agudas y lesiones laborales. Los datos obtenidos de ellos permiten determinar además los problemas de salud más frecuentes de los trabajadores, y pueden utilizarse para planificar las actividades de promoción de la salud en el lugar de trabajo.
Toda esta información suele recogerse con carácter rutinario
y se necesitan muy pocos recursos adicionales para transmitir los datos a las autoridades responsables de la salud y seguridad en el trabajo en un país en vías de desarrollo.
Otra posible fuente de información son las compañías de seguros de indemnización o los tribunales. Finalmente, si se dispone de los recursos necesarios, pueden crearse algunos centros regionales de medicina del trabajo, a los cuales se remita a los pacientes y que cuenten con profesionales más cualificados, capacitados para investigar cualquier enfermedad que sospe- chen relacionada con el trabajo.
También puede utilizarse la información contenida en los registros de enfermedades. En muchas de las grandes ciudades de los países en vías de desarrollo existen registros del cáncer. Aunque es posible que la historia profesional que se obtenga de ellos no esté completa ni sea exacta, seguramente serán útiles para un control preliminar de los grandes grupos profesionales. La utilidad de los datos contenidos en estos registros será mayor
si se dispone también de registros de trabajadores expuestos a determinados riesgos, a fin de poder establecer comparaciones cruzadas.


martes, 16 de septiembre de 2014

Notificación de enfermedades profesionales

Pueden adoptarse disposiciones exigiendo la notificación de una serie de enfermedades profesionales. Previamente a la aplicación de estas normas habrá que dar publicidad a la cuestión y educar a las personas. Un paso previo es determinar las enfermedades que deben notificarse y las personas responsables de esta notificación. Por ejemplo, en Singapur los médicos que sospechan la exis- tencia de alguna de las enfermedades profesionales incluidas en la Tabla 32.4 tienen la obligación de notificarlo al Ministerio de Trabajo. Por supuesto, las listas de este tipo han de adaptarse a la economía del país y ser revisadas periódicamente y actualizadas. Es más, las personas responsables de la notificación deben recibir la formación adecuada para saber reconocer, o al menos sospe- char, la presencia de las enfermedades.

necesita un seguimiento continuo y una actuación encaminada a conseguir el cumplimiento de la legislación. De lo contrario, se limitará su utilidad. Por ejemplo, a partir de 1985 se impuso en Singapur la obligación de notificar e indemnizar los casos de asma profesional. Se creó también un centro médico especiali- zado en enfermedades pulmonares. A pesar de estos esfuerzos, se confirmaron sólo un total de 17 casos. Estos datos contrastan con los de Finlandia, país en el que se declararon 179 casos de asma profesional tan sólo en 1984. La población de Finlandia, con 5 millones de habitantes, no es más del doble que la de Singapur. Es probable que esta insuficiencia del régimen de noti- ficación del asma profesional se deba a la dificultad del diagnós- tico. Muchos médicos no están familiarizados con las causas y las características del asma profesional. Así pues, una vez decla- rada la obligatoriedad de la notificación de una enfermedad, es importante seguir educando a los profesionales sanitarios, las empresas y los trabajadores.
Cuando el sistema de notificación se establece por primera vez, es posible que permita una evaluación más exacta de la prevalencia de las enfermedades profesionales. Por ejemplo, el número de casos declarados de pérdida auditiva inducida por el ruido en Singapur se multiplicó por seis cuando se impuso la obligación de realizar reconocimientos médicos a todos los trabajadores expuestos al ruido. Por consiguiente, si la notifica- ción es relativamente completa y exacta y puede obtenerse un población satisfactoria, quizá sea posible estimar incluso la inci- dencia de la enfermedad y su riesgo relativo.
Como en muchos sistemas de notificación y vigilancia, la función más importante es la de alertar a las autori- dades sobre la aparición de casos índice en el lugar de trabajo. Acto seguido habrá que proceder a investigaciones adicionales o intervenciones en el lugar de trabajo. De lo contrario, se desa- provecharán los esfuerzos de la notificación.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Registros de fábricas y procesos de trabajo

Además de un registro de enfermedades, puede crearse un registro de fábricas y procesos de trabajo, en el que se incluyan las fábricas existentes con los correspondientes procesos de trabajo y materiales utilizados. La información deberá actualizarse periódicamente, a medida que se introduzcan nuevos procesos de trabajo o materiales. Cuando este tipo de registro es obligatorio según la legislación nacional, ha de exigirse con carácter global.
Por supuesto, en los sectores de pequeña magnitud no suelen mantener estos registros. En tales casos, podría obtenerse infor- mación básica mediante estudios sencillos sobre el terreno y evaluaciones de los tipos de sector y las condiciones de trabajo. La responsabilidad de estas evaluaciones podría recaer también en los profesionales de la asistencia sanitaria primaria y de la salud pública.
Cuando existe este tipo de registro, es imprescindible una actualización periódica de los datos, quizá exigida legalmente. Una alternativa sería exigir la actualización a las fábricas de los sectores de alto riesgo.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Utilización de los recursos existentes

El sistema de vigilancia de la salud en el trabajo puede aprovechar los recursos existentes, como los servicios de asistencia sani- taria o de salud ambiental. Así, las actividades correspondientes pueden integrarse en las funciones encomendadas al personal de asistencia sanitaria primaria, a los inspectores de salud pública y/o a los técnicos de medio ambiente.
Para que esto sea posible hay que dar primero a los profesionales de la asistencia sanitaria primaria y de la salud pública la formación necesaria para poder reconocer las enfermedades potencialmente relacionadas con el trabajo e incluso realizar evaluaciones sencillas de los lugares de trabajo desde la perspectiva de la salud y seguridad en el trabajo. Es indudable que han de contar con una formación apropiada para realizar esas tareas.

A partir de ahí, pueden recopilar datos sobre las condiciones de trabajo y las enfermedades asociadas a actividades laborales durante el desempeño de sus actividades cotidianas. La informa- ción así obtenida puede canalizarse a centros regionales y, de éstos, a un organismo central responsable tanto de controlar las condiciones de trabajo y la morbilidad por enfermedades profe- sionales como de resolver esos problemas.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Algunas estrategias para superar los problemas relacionados con la vigilancia

¿Qué tipos de vigilancia de la salud en el trabajo son más adecuados en los países en vías de desarrollo? En general, hay que recomendar sistemas que utilicen mecanismos sencillos y tecnología ya existente y apropiada, teniendo en cuenta al mismo tiempo los tipos de sectores y riesgos profesionales importantes en el país.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Mortalidad proporcional (II)

Los estudios de las tasas de mortalidad relativas proporcio- nales pueden analizarse mejor utilizando índices de probabilidad de la mortalidad , un método que consiste esencialmente en analizar los datos como si fueron los de un estudio de casos y controles. Los “controles” son el subgrupo de todas las muertes que se cree que no están relacionadas con la exposición estudiada. Por ejemplo, en un estudio cuyo principal interés fuera el cáncer, el índice de probabilidad de la mortalidad podría calcularse compa- rando la exposición en los fallecidos por cáncer con la exposi- ción en los fallecidos por enfermedades cardiovasculares. Este enfoque, como la TMRPC, evita los problemas de la TMRP que pueden surgir cuando la fluctuación en una causa de muerte afecta al riesgo aparente de otra simplemente porque la TMRP total debe ser igual a 100. Sin embargo, la elección de las causas de la mortalidad que actuarán como controles es crítica. Como ya se ha dicho, esas causas no deben estar relacionadas con la exposición, aunque la posible relación entre exposición y enfer- medad puede desconocerse para muchas enfermedades poten- ciales de control.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Mortalidad proporcional (I)

En algunas ocasiones, no se dispone de la tabulación completa de una cohorte (es decir, personas-tiempo en situación de riesgo) y sólo existe información sobre los fallecidos o algún subgrupo de los fallecidos de la cohorte (p. ej., fallecidos entre los trabajadores jubilados y actuales, pero no entre los trabajadores que abando- naron el empleo antes de percibir una pensión). El cálculo de las personas-años exige métodos especiales para evaluar las perso- nas-tiempo, entre ellos las tablas de vida. Cuando no se dispone de información sobre el total de personas-tiempo para todos los miembros de la cohorte, con independencia de su situación de enfermedad, no se pueden calcular las tasas relativas estandari- zadas ni las tasas de mortalidad relativas estandarizadas. En su lugar, puede utilizarse la tasa de mortalidad relativa proporcional
(TMRP), que es el cociente entre el número observado de falle- cidos por una causa específica y el número previsto, basado éste en la proporción de todos los fallecidos por esa causa específica en la población de referencia multiplicada por el número total de fallecidos en el grupo del estudio, multiplicado por 100.
La proporción de fallecidos por todas las causas tiene que sumar 1 (TMRP = 100) y, por esta razón, puede ocurrir que se obtengan unas tasas de mortalidad relativas proporcionales en exceso, cuando de hecho están artificialmente infladas por déficit reales en otras causas de muerte. Asimismo, algunos déficit aparentes pueden reflejar simplemente un exceso real de otras causas de muerte. Por ejemplo, si los pilotos de las avio- netas fumigadoras presentan un exceso real de mortalidad por accidente, el requisito matemático de que la TMRP por todas las causas combinadas sume 100 puede hacer que algunas causas de muerte parezcan deficientes aunque, en realidad, la mortalidad por esas causas sea mayor. Para mitigar este posible problema, los investigadores interesados principalmente en el cáncer pueden calcular las tasas de mortalidad relativas proporcionales por cáncer (TMRPC). Estas tasas comparan el número observado de muertes por cáncer con el número previsto, basado éste en la proporción de las muertes totales por cáncer (en lugar de por todas las causas) para el cáncer de interés en la población de referencia, multiplicado por el número total de muertes por cáncer en el grupo del estudio, multiplicado por 100. Así, la TMRPC no se verá afectada por una aberración (exceso o déficit) en una causa de muerte que nada tiene que ver con el cáncer, como accidentes, cardiopatías o enfermedades pulmo- nares no malignas.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Estudios de casos y controles emparejados


martes, 9 de septiembre de 2014

lunes, 8 de septiembre de 2014

domingo, 7 de septiembre de 2014

Europa (V)

En 1994, el Consejo, en respuesta a una propuesta de tres años de antigüedad presentada por la Comisión, creó la Agencia Europea de salud y seguridad en el trabajo, con sede en Bilbao, España. El objetivo de la Agencia es ofrecer a los organismos de la Comunidad, los Estados miembros y las partes interesadas la información técnica, científica y económica útil en el campo de la salud y la seguridad en el trabajo. Se centrará en la consulta y asesoramiento técnico y científico a la Comisión, el intercambio de información, la formación, la recogida de datos pertinentes y el fomento de la investigación.
En 1995, la Comisión publicó su programa de acción para el período 1996-2000. Un aspecto importante es la constante aten- ción prestada a las iniciativas legislativas, lo que garantiza que las directivas comunitarias sean trasladadas adecuadamente a las legislaciones nacionales, y la promulgación de nuevas directivas sobre agentes físicos y químicos, transporte y equipos de trabajo. Se formalizó la constitución de un Comité de Inspectores de Trabajo, que llevaba varios años funcionando, con el fin de armo- nizar los métodos de inspección del lugar de trabajo y controlar la aplicación de las legislaciones laborales nacionales. No obstante, se hizo especial hincapié en las medidas no legisla- tivas, en particular en la información y la sensibilización. Se anunció una nueva iniciativa, SAFE (Acciones sobre Seguridad para Europa), adoptada para abordar los problemas de salud y seguridad que se plantean en las pequeñas y medianas empresas. El planteamiento previsto consiste en identificar las iniciativas eficaces en determinadas empresas tipo y utilizarlas en otras empresas.
En resumen, la integración económica y el librecambio en Europa han evolucionado como parte de un programa más amplio de integración social y política. Este proceso ha exigido un análisis pormenorizado de las cuestiones sociales, incluida la salud y la seguridad en el trabajo. Una administración compleja engloba diversas instituciones que se ocupan de esta cuestión. El punto de referencia para la UE es la legislación comunitaria y las legislaciones nacionales, a diferencia del resto de acuerdos de librecambio. Este sistema constituye el ejemplo más avanzado en el mundo de promoción de la salud y la seguridad en el trabajo como componentes de la libertad de comercio. No afectará únicamente a los Estados miembros de la UE; las consideraciones relativas a la salud y la seguridad en el trabajo formarán parte de toda asociación o acuerdo de cooperación entre la UE y los países de Europa central y oriental, lo que facilitará la difusión de esta tradición progresista. Los problemas pendientes (la concilia- ción de la soberanía nacional con el progreso coordinado, el seguimiento del grado de cumplimiento de las directivas comuni- tarias, la supresión de diferencias entre los países más y menos progresistas y la puesta en común de los escasos conocimientos técnicos y recursos disponibles) seguirán planteando retos a la integración europea en los próximos años.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Europa (IV)

En la Directiva Marco se adopta una visión amplia de los factores del lugar de trabajo que afectan a la salud en el trabajo, incluidas cuestiones relacionadas con el diseño de los lugares, equipos, etc., las tareas rutinarias y el trabajo a destajo. Se insta
a los trabajadores a participar activamente en los programas de salud y seguridad, a celebrar reuniones con los inspectores del gobierno y a negarse a trabajar en caso de “peligro grave, inmi- nente o inevitable” (sin perjuicio de las legislaciones nacionales). En varias de las denominadas directivas “derivadas” aprobadas con posterioridad a la Directiva Marco se aborda la utilización de equipos de trabajo, de equipos de protección personal, el transporte manual de cargas, el trabajo con terminales de orde- nador, la protección frente a agentes cancerígenos, biológicos y otras cuestiones.
¿Se traducirá la Directiva Marco en una política nacional efec- tiva? Aquí subyace el compromiso explícito de la UE con el prin- cipio de subsidiaridad, según el cual todas las políticas deben ser aplicadas por los Estados miembros y no por la UE, salvo que
“por el alcance de los efectos de la acción propuesta” resulte más adecuado llevarla a cabo a escala central. La aplicación de este principio generará tensiones entre las obligaciones impuestas por estas directivas y las acciones soberanas de los Estados miembros.
Los Estados miembros están obligados a transponer la Directiva Marco (como el resto de directivas) a la legislación nacional, a aplicar las políticas pertinentes de acuerdo con ella y a llevarlas
a la práctica. Este proceso deja a los países un cierto margen de maniobra y puede dar lugar a cierto grado de incumplimiento. En todo caso, la UE no dispone de los medios necesarios para comprobar si los Estados miembros cumplen las directivas comuni- tarias sobre salud y seguridad en el trabajo. Será necesario un seguimiento más estricto de las prácticas nacionales y la voluntad política de utilizar las acciones disponibles en caso de

incumplimiento (incluido el recurso al Tribunal de Justicia) si se
quiere materializar todo el potencial de la UE en materia de promoción de la salud en el trabajo.
Esto está relacionado con la cuestión de saber qué suerte correrán las políticas de aquellos Estados miembros de carácter más protector que las de la UE. Puesto que en el artículo 118 (a) se exige únicamente un nivel común mínimo de protección en el lugar de trabajo, puede tenderse a una armonización a la baja debido a las presiones económicas.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Europa (III)

En 1989, dos acontecimientos importantes consolidaron el
papel de la salud en el trabajo en el proceso de integración europea. Once de los doce Estados miembros de la época adop- taron la Carta Social, que incluía una cláusula en la que se subra- yaba la necesidad de la formación, información, consulta y participación equilibrada de los trabajadores sobre los riesgos a los que se enfrentan y las medidas adoptadas para erradicarlos o reducirlos.
También en 1989, el Consejo adoptó la Directiva Marco, la principal iniciativa política emprendida de acuerdo con el AUE. En ella se definía el enfoque de la CE [actualmente Unión Europea (UE) respecto a la salud y la seguridad de los trabaja- dores tanto de empresas privadas como empresas o entes públicos de todos los Estados miembros. A las empresas se les asignó “la obligación [general] de garantizar la salud y la segu- ridad de los trabajadores en todos los aspectos relacionados con su actividad laboral” y las obligaciones específicas de:

• evaluar los riesgos en el lugar de trabajo;
• integrar medidas preventivas en todos los aspectos de la producción;
• informar a los trabajadores y sus representantes de los riesgos
existentes y las medidas preventivas adoptadas;
• consultar con los trabajadores y sus representantes respecto de todas las cuestiones de salud y seguridad;
• impartir formación sobre salud y seguridad a todos los
trabajadores;
• designar trabajadores con responsabilidades específicas en materia de salud y seguridad;
• establecer un sistema de vigilancia de la salud adecuado;
• proteger a los grupos sensibles a determinados riesgos;
• llevar registros de accidentes y enfermedades.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Europa (II)

En 1978, la Comisión presentó el primer Programa de acción sobre salud y seguridad, con la colaboración del ACSH. En él se abordaban cuestiones como el tratamiento de las sustancias peli- grosas, la prevención de riesgos tecnológicos, el control y las inspecciones, y la mejora de las actitudes respecto a la salud y la seguridad. Desde entonces, se han desarrollado nuevos programas de acción centrados en diversas cuestiones relativas a la salud y la seguridad en el trabajo, como la ergonomía, las estadísticas, la asistencia a las pequeñas empresas y la forma- ción. Estas iniciativas han fomentado la adopción en todos los Estados miembros de medidas de salud en el trabajo consistentes en la provisión de formación, asesoramiento técnico y material escrito. Por ejemplo, en 1982, la Comisión convocó un grupo informal de inspectores de trabajo en puestos de responsabilidad para promover el intercambio de personal e información entre los doce Estados miembros y la comparación y mejora de las prác- ticas de cada uno de ellos. Estas iniciativas ponen de manifiesto cómo la integración de las economías nacionales puede tener efectos positivos sobre la práctica de la salud y la seguridad en el trabajo.
El Acta Unica Europea (AUE) de 1987 constituyó un paso adelante fundamental en la integración europea y en el desarrollo del Espacio Económico Europeo. Se fijó 1992 como fecha para la creación del mercado único y se fomentaron las actividades relacionadas con diversas cuestiones sociales, incluida la salud y la seguridad en el trabajo. Dejó de exigirse la unanimidad entre Estados miembros como requisito para formular políticas; en su lugar, comenzó a aplicarse la “mayoría cualificada”. Dos de los artículos del Acta están especialmente relacionados con la salud en el trabajo. En el artículo 100(a) se trata de armonizar las normas sobre productos en los Estados miembros, un proceso que tiene repercusiones importantes para la seguridad. En este artí- culo se establece que las normas deben dar lugar a la consecu- ción de un “nivel de protección elevado”. En el artículo 118(a) se aborda directamente la salud y la seguridad en el trabajo y se estipula que los Estados miembros “procurarán promover la mejora, en particular, del medio de trabajo, para proteger la seguridad y la salud de los trabajadores, y se fijarán como obje- tivo la armonización, dentro del progreso, de las condiciones existentes en ese ámbito”.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Europa (I)

La integración económica de Europa se caracteriza por sus tempranos orígenes, que se remontan al Tratado de Roma de 1957, y por la prioridad concedida a los aspectos sociales y políticos junto a las consideraciones económicas. De hecho, la integración europea va más allá de la reducción de las barreras comerciales; comprende asimismo la libre circulación de trabaja- dores (y pronto la de personas en general), la promulgación de leyes y reglamentos transnacionales vinculantes y la creación de una burocracia internacional con un apoyo financiero notable. Como resultado, la salud en el trabajo ha sido objeto de una atención considerable.

La Comunidad Económica Europea (CEE), o Mercado Común, fue creada en virtud del Tratado de Roma de 1957. Este acuerdo marcó el inicio de la supresión de barreras comerciales entre Estados miembros y estableció la estructura organizativa de la CEE. La Comisión de las Comunidades Europeas se convirtió en funcionariado y el órgano administrativo de la Comunidad, dividido en 23 Direcciones Generales (incluida la DG V, responsable de empleo, relaciones laborales y asuntos sociales). El Consejo de Ministros se ocupa de la formulación de las políticas princi- pales, mientras que el Parlamento Europeo desempeña una función de codecisión. El Tribunal de Justicia resuelve los conflictos planteados en relación con los Tratados. El Comité Consultivo sobre Seguridad, Higiene y Protección de la Salud en el Trabajo (ACSH), creado en 1974 por el Consejo para asesorar a la Comisión, está constituido por representantes de los trabajadores, los empresarios y los gobiernos de cada Estado miembro y cuenta con el apoyo del personal de la Dirección de Salud y Seguridad de la DG V. El ACSH revisa las propuestas legislativas relacionadas con la salud en el trabajo, desarrolla actividades sobre riesgos específicos y coordina las iniciativas conjuntas. El Comité Económico y Social desempeña una función consultiva.

martes, 2 de septiembre de 2014

Infraestructuras, práctica y enfoques de la salud en el trabajo (II)

A menudo se producen confusiones debido al uso de la expresión servicios de salud en el trabajo para designar, indistintamente:

• la prestación de servicios de salud en el trabajo (es decir, la contribución de los profesionales de la salud a la salud y la seguridad en el trabajo);
• los mecanismos establecidos para la prestación de dichos servicios (es decir, los servicios de salud en el trabajo como parte de la infraestructura de protección y promoción de la salud de los trabajadores).

lunes, 1 de septiembre de 2014

Infraestructuras, práctica y enfoques de la salud en el trabajo (I)

Aunque desde el decenio de 1980 se ha avanzado mucho hacia un enfoque integral de la salud en el trabajo, en el que se persiga la protección y la promoción de la salud de los trabajadores junto con el mantenimiento de su capacidad de trabajo y se haga espe- cial hincapié en el establecimiento y mantenimiento de un medio ambiente de trabajo sano y seguro para todos, es mucho lo que aún queda por debatir con respecto a la forma en que se aplica en la actualidad. Actualmente se designa con la expresión práctica de la salud en el trabajo el conjunto de actividades realizadas por la empresa, los trabajadores y sus organizaciones, los diseñadores y arquitectos, los fabricantes y suministradores, los legisladores y parlamentarios, los inspectores laborales y sanitarios, los analistas
y especialistas en organización del trabajo, las organizaciones de normalización, las universidades e instituciones investigadoras, dirigidas a proteger la salud y promover la salud y la seguridad en el trabajo.
Entre esas actividades se incluyen sin limitarse a ellas, las realizadas por los profesionales de la salud en el trabajo.

domingo, 31 de agosto de 2014

Conclusiones Las infraestructuras de salud en el trabajo están insuficientemente desarrolladas (II)

Hay diversos modelos disponibles para la organización de servicios de salud en el trabajo y la creación de las correspon- dientes infraestructuras. La elección debe venir determinada por las características de la empresa, la disponibilidad de recursos en términos de finanzas, instalaciones y personal cualificado, los tipos de problemas previstos y los recursos disponibles en la comunidad. Es necesaria una mayor investigación sobre la adecuación de los diversos modelos a las distintas situaciones.
La prestación de servicios de salud en el trabajo de alta calidad suele requerir la intervención de una amplia gama de disciplinas de salud y seguridad, sanidad general y psicosocio- logía. El servicio ideal contaría con un equipo interdisciplinario en el que estuvieran representadas varias de estas disciplinas. No obstante, incluso este tipo de servicio necesita recurrir a fuentes externas cuando se requieren especialistas poco habituales. Pare hacer frente a la necesidad creciente de especialistas debe contratarse a un número suficiente de ellos, formarles y propor- cionarles la especialización en este campo necesaria para una eficacia óptima en el mundo laboral. Debe fomentarse la colabo- ración internacional para la recolección de la información disponible, el diseño de su aplicación en distintas circunstancias
y su difusión a través de redes ya establecidas muy promocionadas.
Las actividades de investigación en la materia han estado tradicionalmente centradas en áreas como la toxicología, la epidemiología y el diagnóstico y tratamiento de los problemas de salud. Se necesitan más investigaciones sobre la eficacia de los diversos modelos y mecanismos de prestación de servicios de salud en el trabajo, su eficiencia en términos de coste y su adap- tabilidad a las diferentes situaciones.
Los servicios de salud en el trabajo tienen diversas metas y objetivos, algunos de los cuales pueden requerir una reconside- ración, dado el constante cambio del mundo laboral, por parte de los organismos internacionales más autorizados y a la luz de los nuevos problemas en este campo y los nuevos modos de promover y proteger la salud de los trabajadores.
Los Convenios y Recomendaciones de la OIT sobre salud y seguridad en el trabajo, los planteamientos y normas que en ellos se establecen, las estrategias y resoluciones de la OMS y los programas internacionales de ambas organizaciones constituyen una sólida base para el trabajo en el ámbito nacional y para mejorar la cooperación internacional con el fin de desarrollar y perfeccionar los servicios y la práctica de la salud en el trabajo. Estos instrumentos y su correcta aplicación son especialmente necesarios en todo el mundo en la fase actual de rápido cambio de la vida de trabajo, de aplicación de nuevas tecnologías y de existencia de un riesgo creciente de establecer objetivos mate- riales y económicos a corto plazo con carácter prioritario sobre los valores de la salud y la seguridad.



sábado, 30 de agosto de 2014

Conclusiones Las infraestructuras de salud en el trabajo están insuficientemente desarrolladas (I)

Las infraestructuras de salud en el trabajo están insuficientemente desarrolladas para atender las necesidades de los trabajadores de todas las partes del mundo. La necesidad de disponer de servicios efectivos no está disminuyendo, sino aumentando. Los instru- mentos de la OIT sobre servicios de salud en el trabajo y las estrategias paralelas de la OMS constituyen una base útil para conseguir un importante desarrollo de dichos servicios, y deben ser utilizados por los países al establecer objetivos de la política para salvaguardar la salud y la seguridad profesionales de los trabajadores del país.
Los países en vías de desarrollo y los recién industrializados representan unos 8 de cada 10 trabajadores mundiales, de los cuales no más de un 5 % a un 10 % tienen acceso a servicios de salud en el trabajo adecuados. Si pudieran organizarse estos servicios y prestarse a todos los trabajadores, no sólo saldría ganando su salud, sino también el bienestar y el nivel socioeco- nómico de los países, sus comunidades y la totalidad de su pobla- ción. También se ayudaría a controlar los costes de la parte evitable del absentismo por enfermedad y la discapacidad y se contendría la escalada de los costes de la asistencia sanitaria y la seguridad social.
Existen directrices internacionales para conseguir unas polí- ticas y programas de salud en el trabajo eficaces, pero se no se aplican suficientemente en los ámbitos local y nacional. Debe fomentarse la colaboración entre los países y las organizaciones internacionales, así como entre los propios países, a fin de conse- guir el apoyo económico, técnico y profesional necesario para aumentar el acceso a los servicios de salud en el trabajo.
La gama y cantidad de servicios de salud en el trabajo necesa- rios en una empresa varían ampliamente en función de las circunstancias del país y de la comunidad, de la naturaleza del sector y los procesos y materiales empleados, y de las caracterís- ticas de la fuerza de trabajo. Debe darse la máxima prioridad a los servicios preventivos y conseguirse un nivel aceptable de calidad.

viernes, 29 de agosto de 2014

Perspectivas futuras de desarrollo de los servicios de salud en el trabajo (VII)

En resumen, durante la próxima década y en lo sucesivo los servicios de salud en el trabajo deberán hacer frente a retos formidables, aparte de las presiones económicas, políticas y sociales inherentes al cambio de las circunstancias nacionales e industriales. Entre ellos se encuentran los problemas asociados a las nuevas tecnologías de la información y a la automatización, las nuevas sustancias químicas y formas de energía física, los peligros de las nuevas biotecnologías, la reubicación y transfe- rencia internacional de tecnologías peligrosas, el envejecimiento de la población activa, los problemas sociales de grupos vulnera- bles tales como los enfermos crónicos y los discapacitados, así como el desempleo y las recolocaciones impuestos por la búsqueda de trabajo y la aparición de enfermedades hasta ahora desconocidas que pueden afectar a la población activa.

jueves, 28 de agosto de 2014

Interdependencia de los trabajadores.

. Los miembros de las pequeñas unidades son más dependientes entre sí. La ausencia de un trabajador por enfermedad, en especial si es prolongada, va a suponer una disminución sustancial de la productividad y a imponer una carga sobre los compañeros. Al mismo tiempo, la proximidad de los miembros de la unidad hace que la presión del grupo sea un estímulo más eficaz para participar en las actividades de promoción de la salud.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Culturas de trabajo comunes.

En las pequeñas organizaciones hay menos diversidad entre los trabajadores que en las organiza- ciones más grandes, lo que facilita el desarrollo de programas más cohesionados.

martes, 26 de agosto de 2014

Orientación familiar.

. Cuanto menor es la organización, más probable es que las empresas conozcan a sus trabajadores y familias. Ello puede facilitar que la promoción de la salud se convierta en un asunto empresa-familia por el que se creen vínculos y se promocione la salud.

lunes, 25 de agosto de 2014

Ventajas del lugar de trabajo pequeño

Aunque las pequeñas empresas afrontan importantes desafíos relacionados con los recursos financieros y administrativos, también tienen sus ventajas. Citemos algunas (Muchnick-Baku and Orrick 1992):

domingo, 24 de agosto de 2014

“No somos lo bastante grandes — carecemos del espacio necesario.”

.” Esto es cierto en la mayoría de las pequeñas organizaciones, pero no debe paralizar un buen programa. La empresa puede “hacerse con” programas ofrecidos al vecindario por hospitales locales, agencias de salud de voluntariado, grupos médicos y organiza- ciones de la comunidad, subvencionando la totalidad o una parte de los honorarios que no queden cubiertos por el plan de seguro de enfermedad colectivo. Muchas de estas actividades deben realizarse fuera del horario de trabajo, por la tarde o los fines de semana, con lo que se evita que los participantes tengan que abandonar el lugar de trabajo.

sábado, 23 de agosto de 2014

Receptores que responden a la presión cutánea constante (II)

El complejo formado por la neurita y la célula de Merkel transduce la energía mecánica en impulsos nerviosos. Aunque se conoce poco sobre el papel de la célula o sobre su mecanismo de transducción, se ha identificado un receptor de adaptación lenta. Esto significa que la presión sobre una cúpula táctil que contiene células de Merkel induce la producción de impulsos nerviosos en los receptores durante el tiempo de acción del estímulo. La frecuencia de estos impulsos aumenta en proporción a la intensidad del estímulo y así se informa al cerebro de la duración y magnitud de la presión sobre la piel.


viernes, 22 de agosto de 2014

Receptores que responden a la presión cutánea constante (I)

En la mano emergen, procedentes de una red nerviosa subcutánea denominada plexo nervioso subpapilar, fibras mielinizadas relativamente grandes (de 5 a 15 m de diámetro) que acaban en múltiples terminaciones nerviosas situadas en la unión de la dermis y la epidermis (Figura 11.19). En la piel con vello, estas terminaciones nerviosas terminan en estructuras superficiales visibles denominadas cúpulas táctiles; en la piel lampiña, las termi- naciones nerviosas se localizan en la base de las elevaciones cutáneas (como las que forman las huellas dactilares). En la cúpula táctil, cada extremo de la fibra nerviosa, o neurita, está contenida en una célula epitelial especial denominada célula de Merkel (véanse las Figuras 11.20 y 11.21).

jueves, 21 de agosto de 2014

RECEPTORES CUTANEOS (III)

Los mensajes producidos por los receptores pueden subdivi- dirse según la respuesta dada a una estimulación continua no variable: los receptores de adaptación lenta envían impulsos electroquímicos al sistema nervioso central durante el tiempo que dura un estímulo constante, mientras que los receptores de adaptación rápida reducen de forma gradual sus descargas en presencia de un estímulo constante, hasta que alcanzan un nivel basal bajo o cesan por completo, con lo que dejan de informar al sistema nervioso central sobre la presencia continua del estímulo.

Las sensaciones distintas de dolor, calor, frío, presión y vibra- ción se producen, por tanto, por la actividad sobre distintas clases de receptores sensoriales y sus fibras nerviosas correspon- dientes. Los términos “aleteo” y “vibración”, por ejemplo, se utilizan para distinguir dos sensaciones vibratorias ligeramente distintas codificadas por dos clases diferentes de receptores sensi- bles a la vibración (Mountcastle y cols. 1967). Las tres categorías importantes de sensación dolorosa conocidas como dolor punzante, quemante y sordo se han asociado con clases distintas de fibras aferentes nociceptivas. Sin embargo, esto no quiere decir que una sensación específica se relacione necesariamente sólo con una clase de receptor; a una sensación determinada puede contribuir más de una clase de receptores y, de hecho, las sensaciones pueden variar dependiendo de la contribución rela- tiva de las diferentes clases de receptores (Sinclair 1981).
El resumen precedente se basa en la hipótesis de la especifi- cidad de la función sensorial cutánea, formulada en primer lugar por el médico alemán Von Frey en 1906. Aunque en el siglo pasado se propusieron al menos otras dos teorías de igual o mayor aceptación, en la actualidad la hipótesis de Von Frey está respaldada por datos objetivos.

miércoles, 20 de agosto de 2014

RECEPTORES CUTANEOS (II)

Las diferentes clases de receptores cutáneos, como todos los receptores sensoriales, se definen de dos maneras: por sus estruc- turas anatómicas y por el tipo de señales eléctricas que envían por las fibras nerviosas. Los receptores de estructuras definidas reciben generalmente el nombre de sus descubridores. El número relativamente escaso de clases de receptores sensoriales que se encuentran en la piel puede dividirse en tres categorías principales: mecanorreceptores, receptores térmicos y nociceptores.
Todos estos receptores sólo pueden transmitir información acerca de un tipo de estímulo después de ser codificados en un lenguaje electroquímico particular. Estos códigos utilizan frecuencias y patrones variables de impulsos nerviosos que los científicos sólo han empezado a descifrar. De hecho, una rama importante de la investigación neurofisiológica está dedicada por entero al estudio de los receptores sensoriales y de las formas en que pueden traducir los estados de energía ambientales en códigos nerviosos. Una vez generados los códigos, estos se trans- miten al sistema nervioso central por las fibras aferentes, las células nerviosas que conectan con los receptores transmitiendo las señales al sistema nervioso central.

martes, 19 de agosto de 2014

RECEPTORES CUTANEOS (I)

La sensibilidad cutánea comparte los elementos principales de todos los sentidos básicos. Los receptores sensoriales, que son las terminaciones de unas células nerviosas especializadas, captan las propiedades del mundo exterior, como el color, el sonido o la vibración, y convierten estos datos en impulsos nerviosos. Estas señales se transmiten entonces al sistema nervioso central, donde se convierten en la base para interpretar el mundo que nos rodea. Es útil reconocer tres aspectos esenciales de estos procesos. Primero, la energía y los cambios del nivel de energía, sólo pueden percibirse por medio de un órgano sensorial capaz de detectar el tipo específico de energía en cuestión (por esto las microondas, los rayos X y la luz ultravioleta son peligrosas; no estamos preparados para detectarlas, de forma que incluso a niveles letales no podemos percibirlas). En segundo lugar, nuestras percepciones son necesariamente sombras imperfectas de la realidad, porque nuestro sistema nervioso central se limita a reconstruir una imagen incompleta de las señales que transmiten sus receptores sensoriales. Tercero, nuestros sistemas sensoriales nos aportan una información más exacta sobre los cambios en nuestro entorno que sobre las condiciones estáticas. Estamos bien dotados con receptores sensoriales para las luces parpa- deantes, o para las pequeñas fluctuaciones de temperatura que provoca una brisa ligera; sin embargo, nuestra capacidad senso- rial es menor para recibir información sobre una temperatura constante o una presión constante sobre la piel.
Tradicionalmente, la sensibilidad de la piel se divide en dos categorías: cutánea y profunda. Mientras que la sensibilidad profunda se sitúa en receptores localizados en el músculo, los tendones, las articulaciones y el periostio (membrana que rodea los huesos), la sensibilidad cutánea, a la que nos referimos aquí, se relaciona con la información recibida por los receptores loca- lizados en la unión de la dermis con la epidermis o cerca de ella. Todos los nervios sensoriales que unen los receptores cutáneos al sistema nervioso central tienen una estructura similar. El gran cuerpo celular se sitúa en un grupo de otros cuerpos celulares nerviosos denominado ganglio, cerca de la médula espinal, a la que se conecta por una rama pequeña que parte del tronco de la célula y que se denomina axón. La mayoría de las células nerviosas o neuronas que se originan en la médula espinal envían axones a los huesos, músculos, articulaciones o, en el caso de la sensibilidad cutánea, a la piel. De la misma forma que un cable aislado, todos los axones están recubiertos en su trayecto y terminaciones por capas protectoras de células conocidas como células de Schwann. Estas células producen una sustancia deno- minada mielina, que cubre el axón como una vaina. En el reco- rrido, cada ciertos intervalos existen minúsculos cortes en la mielina denominados nódulos de Ranvier. Finalmente, en el extremo del axón se hallan los componentes especializados en recibir y transmitir información sobre el ambiente externo: los receptores sensoriales (Mountcastle 1974).

lunes, 18 de agosto de 2014

Trabajadores de profesiones e industrias de alto riesgo

Aunque la silicosis es una enfermedad antigua, todavía se comu- nican nuevos casos en los países desarrollados y en desarrollo. A principios de siglo, la silicosis era una causa importante de morbi- lidad y mortalidad. Los trabajadores contemporáneos todavía están expuestos al polvo de sílice en diversas profesiones, y cuando las nuevas tecnologías carecen de un control adecuado del polvo, las exposiciones pueden llegar a ser más peligrosas que en un entorno de trabajo no mecanizado. Siempre que se altera la corteza terrestre o se utilizan o procesan rocas o arena que contiene sílice, existen riesgos respiratorios potenciales para los trabajadores. Siguen apareciendo informes de silicosis proce- dentes de industrias y entornos de trabajo no reconocidos previa- mente como de riesgo, lo que refleja la presencia prácticamente ubicua del sílice. De hecho, debido a la latencia y la cronicidad de este proceso, incluidos el desarrollo y la progresión de la silicosis una vez interrumpida la exposición, es posible que algunos traba- jadores con exposiciones actuales no manifiesten enfermedad hasta el próximo siglo. En muchos países del mundo, los trabajos de minería, canteras, construcción de túneles y galerías, limpieza por abrasión a chorro y fundición continúan presentando riesgos importantes de exposición al sílice, y siguen produciéndose epide- mias de silicosis, incluso en los países desarrollados.

domingo, 17 de agosto de 2014

Discusión SILICOSIS

La silicosis es una enfermedad pulmonar profesional atribuible a la inhalación de dióxido de silicio, comúnmente denominado sílice, en formas cristalinas, generalmente como cuarzo, pero también en otras formas cristalinas importantes de sílice, como la cristobalita y la tridimita. Estas formas también reciben el nombre de “sílice libre” para diferenciarlas de los silicatos. El contenido en sílice de las diferentes formaciones de roca, como la piedra arenisca, el granito y la pizarra, varía entre el 20 % y casi el 100 %.

sábado, 16 de agosto de 2014

SILICOSIS

La silicosis es una enfermedad fibrótica de los pulmones causada por la inhalación, retención y reacción pulmonar al sílice cristalino. A pesar de conocer la causa de este proceso —exposiciones respiratorias a polvos que contienen sílice—, esta enfermedad pulmonar profesional grave y potencialmente mortal sigue siendo prevalente en todo el mundo. El sílice, o dióxido de silicio, es el componente predominante de la corteza terrestre. La exposición ocupacional a partículas de sílice de tamaño respirable (diámetro aerodinámico de 0,5 a 5 m) se asocia a los trabajos de minería, canteras, perforación, construcción de túneles y limpieza mediante abrasión a chorro con materiales que contienen cuarzo (limpieza con arena). La exposición al sílice también supone un riesgo para los canteros y los trabajadores de cerámicas, fundiciones, tierras de sílice y materiales refractarios. Debido a que la exposición al sílice cristalino es muy extensa y a que la arena de sílice es un componente barato y versátil de numerosos procesos de fabricación, millones de trabajadores de todo el mundo están en riesgo de desarrollar la enfermedad, cuya verdadera preva- lencia se desconoce.

viernes, 15 de agosto de 2014

Discusión neumoconiosis

La información proporcionada por muchas disciplinas científicas sobre la etiopatogenia de las neumoconiosis es muy abundante. La principal dificultad actualmente reside en conjuntar los elementos dispersos del rompecabezas en vías de unificación de mecanismos que conduzcan a las lesiones fundamentales de las neumoconiosis. Sin esta necesaria integración, nos quedaríamos con el contraste entre unas cuantas lesiones fundamentales y muy numerosas reacciones bioquímicas y celulares.
Nuestro conocimiento de la etiopatogenia sólo ha tenido hasta la fecha una influencia limitada en la práctica de la higiene del trabajo, a pesar de la fuerte determinación de los higienistas de actuar de acuerdo a estándares con alguna importancia bioló- gica. Se incorporaron dos conceptos principales: la selección del tamaño de las partículas de polvo respirable y la dependencia de la toxicidad según el tipo de polvo. Este último concepto dio lugar a ciertos límites específicos de cada tipo de polvo. La valo- ración cuantitativa del riesgo, paso necesario para definir los límites de exposición, constituye un proceso complicado por varias razones, como son la diversidad de posibles índices de exposición, la escasa información acerca de exposiciones ante- riores, los problemas que nos encontramos con los modelos epidemiológicos al trabajar con múltiples índices de exposición y la dificultad para estimar la dosis a partir de la información sobre la exposición. Los límites de exposición actuales, que en ocasiones conllevan un grado considerable de incertidumbre, son probablemente suficientemente bajos para ofrecer buena protección. Sin embargo, las diferencias entre trabajadores observadas en las relaciones de exposición-respuesta reflejan nuestro control incompleto de este fenómeno.
El impacto del moderno concepto de la cascada de aconteci- mientos en la patogenia de la neumoconiosis no ha modificado el método tradicional de vigilancia de los trabajadores, pero ha mejorado de forma significativa la capacidad de diagnóstico médico precoz de la enfermedad (neumoconiosis), en un momento en que ésta sólo ha tenido un impacto limitado sobre la función pulmonar. Son sin duda los sujetos que se encuentran en las fases precoces los que deben ser identificados y retirados de exposiciones importantes adicionales si queremos conseguir prevenir la discapacidad mediante la vigilancia médica.

jueves, 14 de agosto de 2014

Progresión y complicaciones de las neumoconiosis (III)

En la actualidad, la progresión y la complicación de las neumoconiosis podría considerarse un aspecto clave para el tratamiento médico. La utilización de técnicas clásicas de investigación pulmonar se ha perfeccionado para la identificación precoz de esta enfermedad (Bégin y cols. 1992), en una fase en la que la neumoconiosis se limita a su manifestación radiológica, sin deterioro ni discapacidad. En un futuro cercano, es probable que dispongamos de una batería de marcadores biológicos paradocumentar fases incluso más precoces de esta enfermedad. La cuestión de si se debería permitir que un trabajador que ha sido diagnosticado de neumoconiosis —o del que se ha docu- mentado que se encuentra en las fases precoces de esta enfermedad— continuara su trabajo ha confundido durante algún tiempo a los encargados de tomar las decisiones en el ámbito de la salud del trabajo. Se trata de una cuestión de difícil respuesta en la que intervienen consideraciones éticas, sociales y científicas. Aunque se dispone de abundante información en la litera- tura médica sobre la inducción de la neumoconiosis, la información sobre la progresión de que disponen los responsa- bles de las decisiones es bastante escasa y en cierta medida confusa. Se hicieron algunos intentos de estudiar los papeles de variables como la historia de exposición, la retención de polvo, y el estado médico al inicio de la enfermedad. Las relaciones entre todas estas variables sin duda complican el problema. Existen recomendaciones para la detección selectiva y la vigilancia de la salud de los trabajadores expuestos a polvos minerales (Wagner 1996), y ya hay programas en marcha—o lo estarán—de acuerdo con ellas. Estos programas se beneficiarían claramente de un mejor conocimiento científico de la progre- sión, y en especial de la relación entre la exposición y las carac- terísticas de la retención.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Actividades de vigilancia de la salud y la seguridad en el trabajo

La vigilancia de la salud y la seguridad en el trabajo implica la realización de actividades tales como el control de los episodios peligrosos, las lesiones y los accidentes mortales en el trabajo. También incluye la vigilancia de las enfermedades profesionales y del medio ambiente de trabajo. Probablemente la recogida de información sobre lesiones y accidentes mortales en el trabajo resulte más fácil, puesto que estos episodios se definen y reconocen con bastante facilidad. Por el contrario, la vigilancia del estado de salud de los trabajadores, incluidas las enfermedades profesionales y la situación del medio ambiente de trabajo, plantea más dificultades.
Así pues, en el resto de este artículo se hará mención principalmente de la vigilancia de las enfermedades profesionales. Los principios y enfoques que en él se describen pueden aplicarse a la vigilancia de lesiones y accidentes mortales en el trabajo, que son también una causa muy importante de morbilidad y mortalidad en los trabajadores de los países en vías de desarrollo.
La vigilancia de la salud de los trabajadores en los países en vías de desarrollo no debe limitarse a las enfermedades profesionales, sino que ha de englobar también las enfermedades comunes de la población activa, ya que los principales problemas de salud no siempre son de origen profesional, sino que se deben a otras enfermedades comunes, sobre todo infecciosas, como la tuberculosis y las enfermedades de transmisión sexual. La información recogida será útil para planificar y asignar recursos de asistencia sanitaria para la promoción de la salud de la población activa.

martes, 12 de agosto de 2014

Problemas de vigilancia en los países en vías de desarrollo

Una vez aceptado que los países en vías de desarrollo necesitan un sistema de vigilancia de los problemas de salud y seguridad en el trabajo, su aplicación real suele estar plagada de dificultades. Estas dificultades proceden del control deficiente del desa- rrollo industrial, de la ausencia de legislación y servicios relacio- nados con la medicina del trabajo o su deficiente infraestructura, de la insuficiente formación de los profesionales de la higiene industrial, de la escasez de servicios médicos y de unos sistemas deficientes de notificación de enfermedades. Muchos países no disponen de información sobre la población activa ni sobre la población general, o dicha información es inadecuada.
Otro importante problema es que, en muchos países en vías de desarrollo, la higiene industrial no recibe una elevada prioridad en los programas nacionales de desarrollo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Los efectos del trabajo en la salud son diferentes de los que se observan en los países desarrollados

La obtención de datos sobre los efectos en la salud es importante con vistas a la prevención y a la fijación de prioridades para las intervenciones destinadas a resolver los problemas de salud en el trabajo. Sin embargo, la mayor parte de los datos disponibles sobre morbilidad no son aplicables a los países en vías de desa- rrollo, por haberse obtenido en países desarrollados.
En los países en vías de desarrollo, los efectos para la salud de los riesgos en el lugar de trabajo pueden ser de naturaleza diferente que en los países desarrollados. Las enfermedades de origen clara- mente profesional, como la intoxicación por sustancias químicas o la neumoconiosis, causadas por elevados niveles de toxinas en el lugar de trabajo, siguen teniendo una elevada incidencia en aquéllos países, aunque se hayan reducido considerablemente en los paísesdesarrollados.
Por ejemplo, en el caso de la intoxicación por plaguicidas, los efectos agudos sobre la salud, o incluso la muerte, causados por exposiciones elevadas son motivo de gran preocupación en los países agrícolas en vías de desarrollo, mientras que en los países desarrollados tienen más importancia los efectos crónicos deri- vados de la exposición prolongada a dosis pequeñas de estos productos. De hecho, el coste de la morbilidad causada por las intoxicaciones agudas por plaguicidas es, en algunos países en vías de desarrollo, incluso mayor que el de otros problemas tradicionales de salud pública, como la difteria, la tosferina y el tétanos.
Así pues, también los países en vías de desarrollo necesitan algún sistema de vigilancia de la morbilidad profesional. La información obtenida será útil para evaluar la magnitud del problema, fijar la prioridad de las intervenciones, asignar recursos y evaluar posteriormente el impacto.
Lamentablemente, este tipo de información obtenida de las actividades de vigilancia no suele existir en los países en vías de desarrollo. Los programas de vigilancia que se utilizan en los países desarrollados no siempre son adecuados para ellos ni probablemente puedan adoptarse en su totalidad por los diversos problemas que dificultan las actividades de vigilancia.

domingo, 10 de agosto de 2014

VIGILANCIA EN LOS PAISES EN VIAS DE DESARROLLO

Se estima que más del 80 % de la población mundial habita en países en vías de desarrollo de Africa, Próximo Oriente, Asia, Sudamérica y Centroamérica. Estos países suelen encontrarse en situación de desventaja económica y muchos de ellos tienen una economía fundamentalmente rural y agrícola. Por lo demás, varían en muchos aspectos y presentan diferentes aspiraciones, sistemas políticas y nivel de desarrollo industrial. El estado de salud de su población suele ser peor que en el de los países desa- rrollados, reflejándose en la mayor tasa de mortalidad infantil y la menor esperanza de vida.
Existen varios factores que contribuyen a la necesidad de vigilar la salud y la seguridad en el trabajo en los países en vías de desarrollo. En primer lugar, muchos de ellos se están indus- trializando rápidamente y muchos de los nuevos sectores son de pequeño tamaño. En esa situación, los servicios de salud y segu- ridad en el trabajo suelen ser muy limitados o inexistentes. Por otra parte, estos países son con frecuencia los destinatarios de la transferencia de tecnología de países desarrollados. Algunas de los sectores más peligrosos que tienen dificultades para operar en países con una legislación más estricta y mejor aplicada en materia de higiene industrial se “exportan” a aquéllos.
En segundo lugar, en lo que respecta a la mano de obra, el nivel de estudio de los trabajadores suele ser menor en los países en vías de desarrollo y con frecuencia no se enseñan métodos de trabajo seguros. La mano de obra infantil suele ser más abun- dante. Los grupos correspondientes son relativamente más vulnerables a los riesgos para la salud en el trabajo. Además, el estado de salud inicial de los trabajadores suele ser peor.
Estos factores hacen que los trabajadores de los países en vías de desarrollo sean los más vulnerables del mundo y los que se enfrentan a los mayores riesgos para la salud en el lugar de trabajo.